Geografía física de la región del Caribe  

En primer lugar, se debe establecer que conceptualmente la geografía física se define como la parte de la geografía que se interesa en el estudio de los geofactores del medio ambiente físico-natural que inciden sobre la distribución espacial de las diferentes formas terrestres y que interviene directa o indirectamente con el desarrollo del ser humano en la Tierra. Los atributos o geofactores del medio ambiente físico-natural que más interesan a la geografía física son todos aquellos que se manifiestan sobre la superficie terrestre. Estos, a su vez, son considerados y estudiados por otras disciplinas más especializadas como la geomorfología, la hidrología, la geología, la astronomía, la biología, la climatología y la meteorología, la física, la edafología, la pedología, entre otras. La geografía física, como tal, es la rama de la ciencia de la geografía propiamente que estudia en forma sistémica y espacial-organizacional la superficie terrestre (considerada en su conjunto) y, específicamente, el espacio geográfico natural. Constituye uno de los dos grandes campos del conocimiento geográfico; el otro es la geografía humana cuyo objeto de estudio comprende el espacio geográfico humanizado, mientras que la geografía regional ofrece un enfoque espacial, integrando dichos campos, pero en un espacio localizado y previamente delimitado. En este sentido, se recurre aquí a la utilización de la geografía física y sus divisiones sistemáticas para realizar un análisis integral de un lugar y de una región en particular, en este caso el Caribe.

Esta región recibe su nombre principalmente debido a su geofactor de mayor preponderancia e identificación: el mar Caribe. A su vez, el concepto mismo de caribe se deriva etimológicamente del nombre con que los europeos del periodo de conquista y colonización, (entre los siglos XV al XIX) se referían en forma genérica a los distintos grupos o poblaciones indígenas provenientes principalmente de Suramérica y que en el tiempo fueron dispersándose hacia y hasta los márgenes del río Orinoco y, posteriormente, a lo largo y ancho de las Antillas (Mayores y Menores). La región está compuesta por todos aquellos territorios que limitan sus costas con las aguas del mar Caribe. En función a esto, la región del Caribe se compone estructuralmente de dos subregiones. Estas subregiones son: el Caribe insular (todos aquellos países que son islas y sus respectivos cayos e islotes), y el Caribe continental, (todos aquellos países de Norte, Centro y Sur América que comparten sus litorales costeros atlánticos con el mar Caribe).

El Caribe insular está compuesto por las islas de las Antillas, tanto las denominadas Mayores como aquellas catalogadas como Menores, que son todos aquellos Estados y territorios que se ubican al sureste de la isla de Puerto Rico hasta la costa norte de Venezuela. Las llamadas Antillas Mayores están conformadas por las islas de Cuba, La Española (compuesta por Haití y República Dominicana), Jamaica y Puerto Rico, mientras que las identificadas como las Antillas Menores (conocidas también como las Islas de Barlovento) están formadas por las islas de Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves (St. Kitts y Nevis), San Vicente y Las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tobago. Es preciso reparar en que la utilización de esta nomenclatura (Antillas Mayores o Menores) se basa más en una identificación sociolingüística que geomorfológica, ya que todas las Antillas pertenecen a una misma estructura geológica (arco insular o volcánico). A pesar de esta diferencia sociolingüística, el Caribe, en su conjunto, comparte una historia socioeconómica, política y cultural arraigada a sus orígenes coloniales en común desde la llegada de los europeos con sus proyectos de conquista y colonización.

Geológicamente, la región del Caribe tiene un origen estimado de entre 160 a 180 millones de años en la era mesozoica (dentro de la escala de tiempo geológico), aunque se estima que las Antillas comenzaron su proceso de emersión desde el fondo del mar hace aproximadamente unos 40 millones de años. El fondo del mar Caribe está formado por cinco cuencas oceánicas (el relieve o la topografía bajo el nivel del mar). La Placa del Caribe, que recibe su nombre del propio sustantivo de la región, cubre la mayor parte de esta zona y bordea o colinda al norte con la Placa de Norteamérica, con la de Suramérica, al este y sureste, y con la de Coco y Nazca al oeste y suroeste, respectivamente. Notablemente, el contacto combinado con la placa de Norteamérica al norte y noroeste, con un movimiento de tipo lateral o de transformación y en otra de subducción, sumado al movimiento convergente de subducción al este y sureste con la placa de Suramérica, son elementos estrechamente vinculados con la gran actividad sísmica y volcánica que se experimenta en la región; en particular en la subregión de las Antillas Menores. Estas características y particularidades geológicas hacen de la región un área de considerable riesgo por el alto nivel de actividad tectónica que influye sobre la recurrencia sísmica, actividad volcánica y la alta probabilidad de la formación de tsunamis como producto de estas.

El mar que lleva su nombre es un mar abierto, aunque con características de un mar interior por sus condiciones limítrofes, que forma parte estructural del océano Atlántico propiamente. Este comprende una superficie que separa las dos masas continentales principales de América (Norte y Sur) con una extensión de unos 2,754,000 millones de kilómetros cuadrados (unas 1,063,325 millas cuadradas). En términos de localización absoluta, el mar Caribe se ubica entre los nueve (9) y veintidós (22) grados de latitud norte y entre los sesenta y un (61) y ochenta y ocho (88) grados de longitud oeste, extensión que lo inscribe como uno de los más grandes del planeta. El punto más profundo del mar es la fosa de las islas Caimán, ubicado entre Cuba y Jamaica a 7.686 m (25.220 pies) bajo el nivel del mar. La línea costera del Caribe tiene muchos golfos y bahías: el golfo de Venezuela, el del Morrosquillo, el de Darién, el de los Mosquitos y el de Honduras. El mar Caribe se comunica con el océano Pacífico a través del canal de Panamá.

La red hidrográfica que desemboca en el mar Caribe es una de las más extensas del mundo. El río más largo que desagua hacia este es el Magdalena, desde Colombia. Otros ríos que desembocan en el Caribe son: Unare, Tocuyo, Catatumbo y Chama en Venezuela; Ranchería, Sinú y Atrato en Colombia; San San, Chagres (canal de Panamá) y Changuinola en Panamá; Grande, Prinzapolka y Huahua en Nicaragua; San Juan en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, que conecta el lago Cocibolca o lago de Nicaragua con el Caribe; Segovia en la frontera de Honduras y Nicaragua; Patuca, Sico, Aguán y Ulúa en Honduras; Motagua y Dulce en Guatemala; Belice en Belice; el río Hondo en México; Cauto en Cuba; Yaque del Sur, Ozama, Nizao, Haina, Chavón y Macoris en República Dominicana; Negro en Jamaica y Grande de Patillas en Puerto Rico. El Caribe alberga cerca del 9% de todos los arrecifes de coral del planeta, los cuales se extienden sobre aproximadamente unas 20,000 millones de millas cuadradas (unos 51,799.76 kilómetros cuadrados). Particularmente, los arrecifes de coral del Caribe se catalogan como uno de los hábitats con mayor biodiversidad en el planeta.

Los sistemas estuarinos que se encuentran en las rías que desembocan al mar Caribe son fundamentales en el desarrollo de ecosistemas que crean vida, tanto para la flora como la fauna endémicas, así también como migratorias o estacionarias. Algunas de las características de estos sistemas son una salinidad estable a través de todo el año, inyección de grandes cantidades de agua dulce, gran acumulación de sedimentos de material orgánico (ideal para el intercambio de las condiciones ecológicas básicas), e influencia permanente de aguas marinas costeras, que en el Caribe son más claras y menos fértiles que las de cualquier estuario. En promedio, la salinidad del mar Caribe es de 35 a 36 partes por mil y la temperatura superficial es de 28 °C, mientras que en el fondo del mar el agua alcanza una temperatura de 4 °C. Las corrientes del Caribe transportan cantidades considerables de agua desde el océano Atlántico a través de los pasos orientales en las Antillas Menores hacia el noroeste para salir al golfo de México a través del canal de Yucatán. En promedio, entre un 15% y 20% del agua de la superficie que entra hacia el Caribe es proveniente de las aguas dulces de los estuarios de los ríos Orinoco y Amazonas, conducidas hacia el noroeste por la corriente caribeña.

A su vez, la posición del Caribe en la zona de convergencia intertropical (concretamente en la zona del trópico de Cáncer, por ubicarse propiamente en el hemisferio norte) del globo terráqueo, le imprime parte importante de sus peculiaridades geográficas, específicamente en términos de los principales elementos climáticos como la temperatura, la precipitación, la humedad, la insolación solar, los vientos, la presión atmosférica y la evaporación. Estos elementos, a su vez, son influenciados a nivel local o subregional por otros factores como la latitud, la relación de las densidades de las masas (extensión territorial versus la magnitud y densidad de los cuerpos de agua), las corrientes marinas, los factores orográficos (montañas y cordilleras) y la elevación sobre el nivel del mar. Como resultado de la combinación de estos elementos y factores, la región presenta un clima tropical con temperaturas medias aproximadas a los 77 grados Fahrenheit (25 °C), con escasas variaciones a lo largo del año.




Autor: Harrison Flores Ortiz
21 de febrero de 2012.




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