Economía / La crisis de los años treinta
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Durante la década de los años veinte, Estados Unidos experimentó un periodo de gran prosperidad económica que tocó su fin el 29 de octubre de 1929. En el llamado Martes Negro la bolsa de valores ubicada en la ciudad de Nueva York se desplomó. Ese día es considerado como el inicio de la Gran Depresión, la mayor crisis económica y financiera experimentada por Estados Unidos. Durante los primeros años de la crisis quebraron más de nueve mil bancos, dejando en la ruina a sus clientes. Al quebrar los bancos, los negocios tuvieron más difícil el acceso al crédito para financiar sus empresas. En un intento por salvar sus negocios, las empresas empezaron a recortar gastos y a despedir en masa a sus empleados. Sin trabajo y sin ahorros, el ya escaso poder adquisitivopoder adquisitivo: se refiere al potencial de compra del consumidor en función del valor de la moneda con respecto al precio de los bienes y servicios. Como consecuencia de la inflación el poder adquisitivo se ha reducido sustancialmente en el mundo contemporáneo. desapareció, disminuyendo dramáticamente la demanda de productos y servicios. La economía se estancó. El colapso bursátil, aunque originado en suelo estadounidense, afectó todo el sistema capitalista internacional.


La dependencia económica y la subordinación política de Puerto Rico hacia Estados Unidos dejaron a la isla a merced de la crisis financiera. Los efectos de la Gran Depresión sobre Puerto Rico fueron devastadores. La crisis entró al país cuando este intentaba recuperarse del paso desolador del huracán San Felipe en 1928. La Gran Depresión, sumada a los efectos del fenómeno natural, provocó que los precios y el volumen de las exportaciones se redujeran de inmediato. Al igual que en Estados Unidos, la falta de dinero y de crédito por parte de las industrias resultó en despidos en masa. La tasa de desempleodesempleo: Situación en la que uno o más factores de producción no se utilizan en el proceso productivo. Aunque técnicamente cualquiera de los factores puede estar desempleado, el concepto se utiliza comúnmente para referirse a la mano de obra desocupada. se incrementó aumentando la desesperación y las condiciones infrahumanas de vida de los trabajadores. El cuadro empeoró aún más con el paso del huracán San Ciprián en 1932. Con vientos estimados de cerca de 120 millas por hora, mantuvo la isla en vilo por 7 horas y causó alrededor de 225 muertes. El hambre, las enfermedades y la desesperación golpearon con todas sus fuerzas a la población.

El impacto de la crisis fue desigual en los diferentes renglones de la economía y la sociedad. Mientras la agricultura bajó su aportación en el ingreso nacional, el sector gubernamental aumentó y resultó ser el más importante en la generación de ingresos. La industria del azúcar sufrió menos que otros renglones como el café y el tabaco. Gracias a la disminución en la producción del azúcar cubana y a la recuperación rápida de los cañaverales luego de los huracanes, las compañías azucareras de Puerto Rico experimentaron un auge. La industria de la aguja supo también adaptarse y se mantuvo relativamente estable durante la crisis.

Algunas compañías vieron cómo en medio de la crisis los pagos sobre acciones y bonos permanecieron inalterados y el interés neto y la renta aumentaron. El pueblo, por otro lado, luchó día a día por sobrevivir. Mientras los sueldos de los trabajadores de la caña se redujeron dramáticamente, los precios de los artículos de primera necesidad se dispararon. El economista James L. Dietz, explica: “El arroz se vendía a $2.40 el quintal en diciembre de 1932; un año más tarde, el precio era de $4.10. Las habichuelas importadas aumentaron de $3.00 el quintal a $5.25; el bacalao, de $19 a $28; la manteca, de $14.50 a $18. El precio de un litro de leche aumentó de $5 a $14 centavos, de una libra de pan de 4 a 10 centavos”. Si el sueldo era miserable para los trabajadores de la caña, para los trabajadores del café y del tabaco era peor. De toda la fuerza laboral, quienes más sufrieron durante la crisis fueron, primeramente, las mujeres empleadas en la industria de la aguja y, luego, las de la industria del tabaco. La niñez también sufrió mucho durante la crisis. Las tasas de mortalidad infantil aumentaron debido a la desnutrición y a las enfermedades.






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