Historia / Puerto Rico en el siglo XVI
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La primera centuria del colonialismo español en Puerto Rico fue un periodo crucial para los cimientos de una sociedad que iría complejizándose en los años venideros. Los acontecimientos y procedimientos históricos de ese época emergieron en un contexto en el cual se estaba experimentando con la expansión de los dominios hispánicos. En ese sentido, la isla sirvió como laboratorio para las políticas que luego serían implementadas en los territorios continentales. Como parte de esos ensayos, se configuró una sociedad compuesta por sectores sociales caracterizados por unas diferencias muy marcadas entre sí. No es de menos importancia el valor estratégico que adquirió Puerto Rico cuando se le considera desde una perspectiva caribeñista.

El proceso colonial hispánico inicia en Puerto Rico en 1505 con las capitulaciones otorgadas a Vicente Yáñez Pinzón. El acuerdo con la Corona legitimaba una empresa de conquista y colonización de la isla, pero dicho proceso no fue dirigido por Yáñez Pinzón. Fue Juan Ponce de León, experimentado conquistador en La Española, quien encabezó la conquista de Puerto Rico. Antes de liderar su expedición en la isla, Ponce de León realizó un viaje de exploración en 1506. El asentamiento español de carácter fijo en Puerto Rico requirió la firma de dos capitulaciones: una en 1508 y la otra en 1509. Tales acuerdos nombraban a Ponce de León como capitán general, quien fue acompañado en su travesía hacia Puerto Rico por 50 personas que estaban en La Española.

La Villa de Caparra fue el primer núcleo poblacional creado por los conquistadores españoles en Puerto Rico. La comunidad iniciada entre finales del 1508 y comienzos del 1509 contaba con dos edificaciones de carácter permanente: una casa-fuerte y otra estructura de piedra. Posiblemente, en las cercanías había varias casas de madera. El establecimiento de la Villa de Caparra ocurre en medio del despliegue de los intereses económicos de los conquistadores y próximos colonos. Como parte de la mentalidad mercantilista predominante de la época, la Corona castellana incentivaba la adquisición de territorios en América para la explotación minera. Puerto Rico fue un entorno en el cual la producción aurífera, o extracción de oro, alcanzó una importancia primordial en la economía colonial.

Para regular la minería y fomentar la población de Puerto Rico se puso en vigor la institución de la encomienda. Este sistema económico contemplaba el repartimiento de indígenas, en el caso de la isla, los taínos a los colonizadores. Ponce de León fue quien en primera instancia otorgó los repartimientos. Los encomenderos, o personas que disfrutaban de los repartimientos, empleaban a los indígenas mayormente en la producción minera. Según la Real Cédula del 20 de julio de 1500 los "indios" debían ser considerados vasallos libres de la Corona castellana. Es decir, los indígenas otorgados en repartimiento no podían ser esclavizados. Otra disposición del código jurídico indiano, como se le llama historiográficamente al sistema legal con vigencia en América para aquella época, estipulaba que los indígenas tenían que ser remunerados. Es decir, los aborígenes tenían que ser recompensados con un salario por su trabajo. Sin embargo, la práctica común entre los encomenderos fue pagarles con piezas de vestir. Sobre las encomiendas en Puerto Rico, el historiador Francisco Moscoso indica que los encomenderos utilizaron la estructura socioeconómica de los cacicazgos para viabilizar el régimen laboral. Por su parte, el historiador José Cruz de Arrigoitia señala que los encomenderos estaban obligados, por ley, a evangelizar a los indígenas tal como suponía el proyecto de colonización española en las Indias.

Factores como el arduo régimen laboral, las guerras de resistencia contra la colonización y la propagación de epidemias como la viruela y el sarampión precipitaron la merma en la población indígena. Ya para la década del 1530 la cantidad de los indígenas en Puerto Rico se había reducido dramáticamente y los cacicazgos fueron totalmente trastocados. Esto supuso un cambio de mano de obra y con ello un reenfoque de la economía colonial de la isla. En respuesta a la disminución de los "indios", ya entre 1519 y 1521 los colonizadores acudieron a la importación de negros desde áfrica. Esto fue posible por la Real Cédula de Carlos I de Castilla otorgada el 18 de agosto de 1518. Esa disposición legal autorizaba la trata negrera hacia las colonias españolas en América. Respecto a Puerto Rico, la esclavitud se convirtió en uno de los elementos cruciales de la vida colonial. Los esclavos fueron forzados a trabajar en espacios domésticos, en construcción, en trabajos artesanales especializados y en gran medida en la producción azucarera. La siembra, tala y procesamiento de la caña de azúcar adquirió importancia en la década del 1540. Durante la segunda mitad del siglo XVI operaron en Puerto Rico 16 ingenios azucareros.






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