Población y Sociedad / La emigración de los corsos hacia Puerto Rico en el siglo XIX
Galería Multimedios
Galería Audio Galería Vídeo Galería Imágenes     Agrandar y/o Reducir Texto Envíe a un Amigo Versión Imprimir Acceso Universal Ayuda Página oficial de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades.

English version

Hoy día, en Puerto Rico hay más de 300,000 descendientes de corsos cuyos antepasados —alrededor de 2000— abandonaron su país natal en el siglo XIX con la esperanza de forjarse una vida mejor al otro lado del Atlántico. La emigraciónemigración: Salida de personas de su lugar de origen para establecerse en otro. con destino a Puerto Rico se inicia al final del siglo XVIII, mucho antes de producirse el fuerte éxodoÉxodo: Salida de una gran cantidad de personas de su lugar de origen. hacia horizontes diversos que después de 1850 vacía la isla de Córcega; alcanza su apogeo entre 1850 y 1860, y luego se debilita hasta detenerse por completo al momento de la Primera Guerra Mundial.

Los emigrantes eran especialmente oriundos del norte de la isla: 94.0% provenían de Cabo Corso, 4.5% de Balagne, llano del noroeste de Córcega y 1.0% de la región de Castagniccia, al este; el resto procedía de otras regiones. Más del 90% de los emigrantes eran hombres, 65% eran solteros y el 79% tenían menos de 20 años al momento de la salida.

En Córcega, estos se dedicaban, sobre todo, a actividades del sector primario (52.3% del total de personas activas) y terciario (42.1%), mientras que el sector secundario solo incluía al 5.6% de los que decidieron partir. Entre los que pertenecían al mundo agrícola, 78.3% eran propietarios de parcelas pequeñas; 19.7% eran asalariado; y 2.0% pastores. En el sector terciario figuraban, sobre todo, marineros y comerciantes (92.4%), pero también algunos médicos, maestros y contables. El sector secundario estaba constituido por diversos artesanos, albañiles y zapateros.

Las causas de la emigración de corsos a Puerto Rico deben buscarse primero en el ambiente de origen: Córcega es una isla del mar Mediterráneo cuya superficie es similar a la de Puerto Rico. Su paisaje está dominado por montañas altas con una prolongada cubierta de nieve, con pastos, bosques, y un mosaico de pueblos sobre peñones rocosos, o colgantes de ásperas vertientes. La omnipresencia imponente de la montaña, refugio contra los invasores, o a veces contra el azote de la malaria, limita los llanos costeros cultivables a franjas estrechas, reduciendo el nivel de vida de los habitantes a uno de subsistencia. La montaña marcó la vida del pueblo corso cuyas actividades tradicionales giraban en torno a la tierra y a la crianza de ovejas. Solo las regiones de la Balagne y sobre todo Cabo Corso eran más abiertas hacia el exterior. La Balagne, región oleícola, exportaba su producción, mientras que desde el siglo XVI, las embarcaciones del Cabo Corso se encargaban de las actividades de transporte de vino y cereales entre Italia y Córcega, y del cabotaje entre los puertos de la isla.

La historia de Córcega fue muy atormentada. Fue colonia griega y romana sucesivamente, la isla estuvo bajo la protección del papado en la Edad Media y se convirtió luego en terreno de lucha entre Pisa y Génova, que finalmente estableció su supremacía sobre la región en 1312. En 1768, los genoveses cedieron Córcega a Francia. En dos ocasiones, durante la Revolución francesa y el Imperio napoleónico, la isla estuvo en mano de los ingleses.

Esa historia borrascosa, junto a una geografía hostil, creó condiciones favorables a la emigración, que se inició muy temprano en el pasado corso. Desde la época antigua, los corsos, huyendo de la miseria creada por un suelo improductivo, se alistaban como soldados en los ejércitos cartaginenses y en las legiones romanas, y más tarde como mercenarios al servicio del papado o de los Estados italianos. Al final de la Edad Media, los campesinos corsos se iban a cultivar las tierras de Toscana. Los encontramos también en Argelia, Valencia, Constantinopla, Sevilla o Marsella, y lógicamente, participaron en los primeros descubrimientos y exploraciones de América. No es mera casualidad que exista hoy una teoría que ubica en Calvi, ciudad de la cual zarparon algunos corsos que luego se establecieron en Puerto Rico, el nacimiento de Cristóbal Colón. Ya en el siglo XVI, los notarios de la ciudad de Calvi pasaban una temporada en Barcelona y otras ciudades españolas, donde se encargaban de los negocios de sus coterráneos establecidos en el Nuevo Mundo. Probablemente, algunos corsos hayan estado presentes en Puerto Rico como soldados de las guarniciones españolas mucho antes del 1800; sin embargo, el movimiento de emigración masiva de corsos hacia Puerto Rico es una característica del siglo XIX.






Página: 1, 2, 3,




Version: 15061501 Rev. 1
¿Cómo citar este artículo?
Glosario
Ver Glosario