Proyectos FPH / Apuntes en torno a mi contribución en la defensa, fomento y enriquecimiento de la cultura puertorriqueña
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Ricardo E. Alegría, Humanista del Año 1990

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Saludo:

Sr. Oscar Rodríguez, representante del Hon. Rafael Hernández Colón, gobernador del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Hon. Héctor Luis Acevedo, alcalde de San Juan, Lcdo. Hiram R. Cancio, presidente de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, Arq. José M. García Gómez, ex-presidente de la Junta de Directores, Dr. Juan M. González Lamela, director ejecutivo, distinguidos miembros de la Junta de Directores, visitantes, damas y caballeros.

Conferencia:

Debo comenzar estas palabras, expresando mimás sincero agradecimiento a la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades y en particular a sus tres últimos presidentes, el Prof.Eladio Rivera Quiñones, el Lcdo. Hiram R. Cancioy el Arq. José M. García Gómez, a su director ejecutivo, el amigo Juan M. González Lamela,así como a todos los miembros de su Junta Directora, por el honor y reconocimiento que hoy se me concede. El mismo, aparte de la distinción que representa, es de especial significación para mí por el hecho de haber sido, junto al doctor Arturo Morales Carrión, el Lcdo. ángel Martín y otros, allá para el 1976, uno de los fundadores y organizadores de la Fundación; así como por el hecho de que, el honor que hoy se me otorga, asocia mi nombre con el de distinguidos puertorriqueños que han enriquecido nuestra cultura nacional. Los nombres de las escritoras y críticas literarias, Dra. Concha Meléndez y Margot Arce de Vázquez; de los historiadores Isabel Gutiérrez del Arroyo y Lidio Cruz Monclova; del escritor y crítico José A. Balseiro, del novelista Prof. Enrique Laguerre; del educador Jaime Benítez y del dramaturgo Francisco Arriví, son honrosa compañía.

Tengo que reconocer que la distinción que se me hace, y así lo demuestra la generosa semblanza que sobre mí ha leído el buen amigo Prof. Eladio Rivera Quiñones, ha sido principalmente motivada y justificada por mi larga y continua dedicación a la defensa, conservación, fomento, y divulgación de nuestra cultura nacional. Debo confesar que, aparte de mi familia, esta labor ha sido mi principal obsesión durante los últimos 50 años de mi vida. La misma siempre ha estado ligada a mi amor y devoción por Puerto Rico, y por mi vocación por la arqueología, la historia y el folklore que son las disciplinas que he cultivado desde mis días de estudiante.

Es esta la razón por la cual, siguiendo el ejemplo de otros distinguidos compatriotas que en el pasado fueron honrados con la distinción que hoy se me otorga, y siguiendo las recomendaciones que algunos amigos me han hecho, aprovecharé la oportunidad que ustedes me ofrecen para intentar hacer una apretada síntesis de mi labor en el campo humanístico y expresar con sinceridad, las razones que me impulsaron a dedicarle la mayor parte de mi vida. Debo, por lo tanto, pedirles que me excusen por ofrecerles estos datos que quizás puedan parecer muy personales. También debo reconocer que es posible que algunos de ustedes, los que hoy me escuchan, no compartan todos mis puntos de vista y mis interpretaciones sobre la situación cultural del país, mas estas no son otra cosa que mi más sincera interpretación de la misma, y nunca tuvieron otro objetivo que contribuir a fortalecer la conciencia nacional de mis compatriotas, así como la de divulgar las más apreciadas manifestaciones de nuestra cultura a los puertorriqueños, a los países hermanos de Hispano-América, a los Estados Unidos, a España, y otras naciones. La única razón para llevar a cabo esta tarea ha sido mi orgullo y amor por Puerto Rico y su cultura nacional y la firme creencia de que no se puede amar y servir a lo que se desconoce.

Esta vocación patriótica fue motivada y estimulada por mis padres. Nací y viví, hasta que ingresé en la Universidad, en el Viejo San Juan, frente a la Plaza de Colón, en el triángulo histórico que forman el Castillo de San Cristóbal, el Casino de Puerto Rico, donde hoy nos encontramos, la Escuela José Julián Acosta y el Teatro Municipal; el centro cultural del San Juan de los años ཐ y ཚ. Mi madre, Celeste Gallardo pertenecía a una vieja familia sanjuanera que poseía una hacienda cañera en Loíza. Ella estaba orgullosa de su familia; y tanto ella como mi tía Elisita, me transmitían la historia familiar así como las tradiciones y el folklore del Viejo San Juan y el de Loíza. Mi padre José S. Alegría había nacido en Dorado y se había criado en Barceloneta donde su padre era alcalde. Aunque había estudiado leyes y ejercía la profesión, fue principalmente un poeta, periodista y político. Fue uno de los fundadores del Partido Nacionalista y presidente en 1927. Más tarde representó al Partido Liberal en la Cámara de Representantes, presidente del Casino de Puerto Rico y director de la revista Puerto Rico Ilustrado.

Mi casa en la calle San Francisco, frente a la Plaza de Colón, era sitio de tertulias en las que participaban destacados intelectuales como Emilio S. Belaval, Rafael López Sicardó, Augusto Rodríguez, Rafael Ríos Rey entre otros. Personalidades como D. Pedro Albizu Campos, y otros líderes políticos también nos visitaban. Mi padre poseía una de las mejores bibliotecas privadas del país y estudiosos como Antonio S. Pedreira, Lidio Cruz Monclova y Rafael W. Ramírez hacían uso de ella. Las paredes de la casa se enriquecían con cuadros de José Campeche, Francisco Oller, Jordán, López de Victoria, Díaz Mackena y otros destacados artistas nuestros, cuando aún no estaba de moda el valorar el arte puertorriqueño.

Fue en ese ambiente donde me inicié en el amor y conocimiento de la cultura puertorriqueña. Allí, en esos años, conocí de la lucha que los intelectuales del país libraban por defender y conservar nuestra cultura.

Eran los años cuando se luchaba por mantener el español como la lengua de los puertorriqueños. De niño leía y oía, sin entender mucho, de las polémicas en la prensa de mi padre con el Comisionado de Instrucción Pública, que siguiendo instrucciones específicas de Washington insistía en la antipedagógica teoría de enseñar todas las materias de la escuela primaria en inglés.






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