Economía / La economía de Puerto Rico bajo el Gobierno español
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Las propuestas de O´Reilly no fueron implantadas de inmediato, pero cierta cantidad de eventos muestran que había interés en generar cambios en esa dirección. Se decía que existían más de 200 hatos en la isla para mediados del siglo XVII, muchos de ellos no tenían títulos legales y su actividad respondió al intenso comercio con los extranjeros. Algunos hatos habían surgido dentro del orden legal de las cédulas de vecindad, a través de las cuales se concedían caballerías de tierras. En 1746 se ordenó una investigación de la propiedad agraria. El gobernador Felipe Ramírez de Estenós honró las instrucciones que declaraban nulos los títulos emitidos desde 1618, se obligaba a presentar los títulos en un plazo de cuatro días so pena de declarar las tierras como baldías. La intención del gobernador era eliminar el predominio de los hatos en la isla para darles paso a cultivos que se pudiesen vender a España para generar riquezas: tabaco, algodón, jengibre, cacao, café y frutos comestibles. Se estaba proponiendo la creación de un nuevo modelo económico mediante la destrucción del modelo anterior. Esto tuvo una reacción popular intensa, se produjeron motines y se apedrearon alcaldes y concejales. En 1757 comenzó la demolición de los hatos de Toa Alta, Toa Baja, Bayamón, Cangrejos y Río Piedras.

El absolutismo monárquico de la dinastía de los borbones estableció a finales del siglo XVIII unas políticas para hacer de las colonias americanas un negocio lucrativo para España. Se sustituyeron a los criollos en los puestos administrativos por burócratas españoles. En las milicias y en la iglesia, los puestos más altos pasaron a estar en manos de los peninsulares. Creció el resentimiento de los criollos porque habían descendido en la jerarquía social y porque aumentaron los impuestos al Gobierno y la Iglesia, además de las obligaciones económicas de todos los terratenientes. En este marco surgió, para 1808, la invasión napoleónica de España. Esta dejó en el poder dos Gobiernos, por un lado, los franceses, y por el otro, la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino.

La Junta declaró que las colonias pasaban a ser provincias de España, por lo que invitó a una reunión en Cádiz a los representantes de las distintas regiones de Hispanoamérica. Ramón Power y Giralt representó a Puerto Rico ante las Cortes. Este proceso fue importante porque reflejaba las inquietudes de dos regiones en Puerto Rico: San Juan y San Germán. Las preocupaciones de San Juan eran la eliminación de los salarios y de los derechos de estola, de las rentas que debían pagar los labradores al párroco, la reducción del derecho por destilación, del precio fijado a las carnes, el que los seglares no tuviesen que invertir en el dinero de la construcción de iglesias, eliminar el sistema de agregados en el que el propietario daba la tierra en usufructoUsufructo: Se refiere a la propiedad que se recibe para beneficio propio pero sin recibir la titularidad de la misma. En el caso de la reforma agraria llevada a cabo en Puerto Rico las familias beneficiadas recibían fincas o parcelas en usufructo, es decir, para que las trabajasen y obtuviesen el fruto de sus labores, pero sin recibir título de propiedad, el cual quedaba en manos del gobierno central. al campesino que no la tenía y traer mano de obra, entre otras. Las peticiones de San Germán eran la obtención de la independencia si el rey perdía la península de España, la habilitación de cinco puertos, entre ellos el de Mayagüez, Cabo Rojo y Guánica, construir edificios públicos para gente de escasos recursos, el estímulo de la agricultura, las artes y las ciencias, la libertad de los diezmos y alcabalas a los frutos de café, algodón, añil, tabaco y azúcar, el comercio franco con las naciones amigas, entre otras. Si se comparan varias de las peticiones de ambas regiones se comprende que, a nivel económico, los reclamos de San Juan buscaban reformas del sistema colonial español mientras que San Germán buscaba la desaparición de varios de los fundamentos del poder colonial: el poder político de España, el control del comercio, y los impuestos grabados a los productos de exportación.

Las radicales posiciones de San Germán no encontraron eco en las Cortes pero se otorgaron reformas importantes, producto del clima político liberal en España. Se creó una secretaría de Hacienda, como organismo separado de la gobernación, se abolió la pesa ganadera, se permitió la importación libre de harinas, la exportación de ganados y se habilitaron los puertos para el comercio con el exterior, entre otras. Además, se creó la Constitución de 1812 para el reino y los territorios ultramarinos, que establecía una monarquía constitucional con poderes limitados por la voluntad popular. Sin embargo, al regresar Fernando VII al trono se eliminó la Constitución y la condición de provincias para los territorios de ultramar. Quedaron las reformas económicas, que buscaban hacer de Puerto Rico una colonia productiva para la metrópoli.

En 1815 se concedió la Real Cédula de Gracias como proyecto económico para evitar la pérdida de Puerto Rico, ante el surgimiento de movimientos de liberación tanto en México como en América del Sur. La Cédula de Gracias abrió los puertos de la isla al comercio con las naciones amigas, fomentó la inmigración de extranjeros con la concesión de tierras, permitió la importación de maquinaria, la importación de esclavos de las Antillas Menores y abolió los impuestos de la alcabala. La Cédula de Gracias tuvo una gran influencia en el proyecto económico colonial que se fortaleció años después. En el caso de Ponce, fomentó en una primera etapa la llegada de gran cantidad de extranjeros de Italia, Francia, Alemania e Inglaterra. Varios franceses llegaron de Haití, huyendo de la Revolución que daría paso a la primera nación de negros libres en América. La caída de la colonia de Saint Domingue significó la destrucción del primer productor de azúcar en el Caribe, lo que dejó un inmenso mercado a la espera del preciado producto. En este contexto se establecieron en Ponce, entre 1815 y 1825, los capitales extranjeros. Entre 1813 y 1821 el total de cuerdas dedicadas a la caña se triplicó. Entre 1821 y 1827 se duplicó la producción, existían 49 haciendas. Esto implicó el aumento en la importación de esclavos negros, que constituían alrededor de 1,400 personas, distribuidas en las 20 haciendas más productivas. En 1827, la producción de azúcar fue de 2,860 toneladas, y en 1840 la exportación alcanzó las 10,000 toneladas. Esta exportación disminuyó a 6,500 toneladas para 1843. Tres cuartas partes de la producción de azúcar en Puerto Rico se vendió a Estados Unidos entre 1831 y 1835. Otros compradores fueron Inglaterra, Francia y España.

Otro importante renglón de la economía en la isla lo fue el café. Utuado, municipio cafetalero, sirve de ejemplo para mostrar la influencia de la producción del café en la isla. La primera mención de la presencia del café en Utuado data de 1770, pero no es hasta los años 1820 a 1837 que se notó un leve ascenso en su producción. Es en esa época que llegaron peninsulares a la zona; algunos de ellos montaron casas de comercio, que se encargaban de hacer préstamos a los hacendados para cubrir los gastos en herramientas, semillas y maquinaria. Fueron los inicios de una estructura que iría creciendo en complejidad. En 1849, el gobernador Pezuela instauró el Reglamento de Jornaleros, con el fin de obligar a los campesinos a convertirse en mano de obra de los hacendados. Se declaró jornalero a las personas entre los 16 y los 60 años que no tuviesen tierras o poseyesen menos de cuatro cuerdas. Estos debían cargar con una libreta en la que se apuntaba el salario del campesino, las horas trabajadas y su conducta. Debían llevarla en todo momento o de lo contrario serían encarcelados. Estos debían mudar sus casas a los pueblos para que las autoridades pudiesen vigilarlos. Al régimen de la libreta, como herramienta de control del Gobierno, se sumó el creciente control ejercido por las casas comerciales peninsulares sobre los hacendados, que dependían del crédito para asumir los gastos de cada año en las faenas agrícolas. Las condiciones coloniales creadas tuvieron su efecto en los líderes del Grito de Lares en 1868. Francisco Ramírez, quien fue declarado como el “presidente de la República de Puerto Rico” y Manuel Rojas, líder del ejército revolucionario, tenían deudas con las casas comerciales de peninsulares. Los hacendados, junto a los jornaleros y esclavos, quemaron en hogueras los libros de cuentas de las tiendas y las libretas de jornal, instrumentos de dominación económica del régimen español en la isla.

Los revolucionarios de Lares fueron derrotados por el Gobierno español. El efecto del Grito se manifestó en 1873, con la abolición de la esclavitud y de la libreta de jornal. Surgió luego un tiempo de bonanza en el mundo del café para mediados de 1870. Hubo un aumento de la demanda de café, la cual Brasil no pudo asumir; Java y Cuba redujeron sus exportaciones. En este contexto Puerto Rico se convirtió en 1880 en el cuarto productor del grano en América Latina. El valor de las exportaciones subió de 4.7 millones de pesos en 1886 a 14 millones de pesos en 1896. El auge cafetalero transformó rápidamente los pueblos montañosos del oeste de Puerto Rico. Sin embargo, las bases económicas de la condición colonial permanecieron.

En 1894 el Gobierno español, bajo órdenes del Ministerio de Ultramar, otorgó un monopoliomonopolio: estructura de mercado en la que existe un solo comprador que impone las reglas de compra y venta del producto o servicio en particular. para la venta de fósforos a una fábrica española. A la compañía Standard Oil Co., representada por una casa española, le otorgó el monopolio de la venta del petróleo. En 1894, la metrópoli revocó un tratado de comercio con Estados Unidos. El grabado de un arancel a los productos de primera necesidad que llegaban de Estados Unidos subió los precios en más de un 50 por ciento. El precio de la harina subió de $3.25 a $8.50; sin embargo, el salario de los obreros permaneció igual. Estos problemas eran, a su vez, síntomas de la situación colonial: el predominio del monopolio de las casas comerciales españolas y la enorme dependencia de la economía puertorriqueña de los productos estadounidenses. Esta esfera de influencia norteamericana, que había comenzado a comienzos del siglo XIX con la compra del azúcar puertorriqueña, se agudizaría hasta materializarse en 1897 con un bloqueo a los barcos españoles en las costas borincanas, estrategia previa a la invasión estadounidense a Puerto Rico en 1898.





Autor: Amílcar Cintrón Aguilú
Publicado: 2 de septiembre de 2014.


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Version: 13072301 Rev. 1
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