Economía / La etapa de la industria pesada y semipesada (1965-1982)
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Para la década de 1960 los funcionarios de la Compañía de Fomento Industrial entendieron que debían hacer esfuerzos por convocar industrias que invirtiesen grandes sumas de capital y requiriesen de mano de obra diestra y semidiestra. Los obstáculos enfrentados con las industrias de poca inversión de capital y con el empleoempleo: Cantidad de personas registradas como empleadas en un país en una fecha determinada en los diferentes sectores industriales. de mucha mano de obra eran evidentes. En la década de 1960 muchas fábricas habían cumplido con los años de exención contributivaexención contributiva: Uno de los incentivos industriales utilizados por el gobierno de Puerto Rico para promover la llegada de capital manufacturero del exterior. Se basa en la exoneración o eliminación del pago de contribuciones o impuestos de todo tipo a las empresas manufactureras que se establezcan en el país. garantizados por la Ley de Incentivos Industriales de 1947 y comenzaban a cerrar operaciones. Los costos de los salarios aumentaron y los patronos veían un obstáculo en el aumento de la paga a los obreros, no porque estuviesen perdiendo colosales sumas de dinero, sino porque deseaban mantener los márgenes de ganancia que inicialmente tenían. Por otro lado, los obreros ganaban muy poco, debido al alza del costo de vida y del salario mínimo fijado en Estados Unidos. Era necesario, por lo tanto, convocar industrias que pagasen salarios más altos y que invirtiesen gran cantidad de capital en alta tecnología. Se esperaba que las actividades de estas industrias tuviesen un efecto en las actividades industriales secundarias.

La Compañía de Fomento Industrial atrajo a las industrias petroquímicas a mediados de la década del cincuenta. Para 1956, ya se habían establecido la Caribe Nitrogen, la Gulf Caribbean y la Commonwealth Oil Refining Company (CORCO). El objetivo era aprovechar la creciente dependencia de Estados Unidos en la importación del petróleo y, específicamente, en el petróleo venezolano. Puerto Rico pasó a ser parte de las etapas de producción del petróleo y, además, se benefició de la elaboración de sus productos derivados. De 1952 a 1956, las industrias petroquímicas invirtieron en Puerto Rico 78.4 millones de dólares, esto representó un 27 por ciento de la inversión total en el sector manufacturero. Para 1966, la CORCO tenía un inmenso complejo petroquímico vinculado a los monopolios de las compañías Hercules Chemical, Pittsburgh Plate Glass y Shell Oil. La industria llegó a alcanzar la capacidad de refinación de 5,750,000 toneladas al año. A esto se añadió la producción de colorantes, fibras sintéticas y otros. En 1975, la capacidad de refinación alcanzó los 300,000 barriles de petróleo diarios. Las inversiones en 49 plantas en Puerto Rico sumaron un total de $1,900 millones de dólares. Entre ellas se encontraba la Phillips Petroleum Company, con una inversión inicial de 53 millones de dólares. La CORCO exportó 40 por ciento de su producción a otras islas del Caribe y a los Estados Unidos. Los subsidios federales a estas industrias alcanzaron los 100 millones de dólares, lo que permitió mantener precios competitivos en los productos elaborados en Puerto Rico. Sin embargo, esto no necesariamente significó que los capitalistas puertorriqueños se beneficiasen ampliamente de las ganancias; a finales de la década del setenta solo el 10% de las acciones eran controladas por estos.

Se pensó que la llegada del petróleo extranjero aportaría una porción del valor añadido en el proceso de producción. Sin embargo, las limitaciones fueron muchas. Uno de los principales obstáculos estaba relacionado con una ley creada bajo la administración del presidente Eisenhower en la década de 1950 para proteger las ganancias del petróleo estadounidense. Esta obligó cuotas estrictas que definieron la cantidad de petróleo extranjero a entrar a las costas de Estados Unidos, siguiendo los niveles de importación permitidos en 1958. Para garantizar unas condiciones adecuadas a las industrias establecidas en Puerto Rico, los funcionarios del Estado Libre Asociado (ELA) clamaron por cláusulas de excepción para el tiempo en que se pretendían proteger los intereses de la Phillips Petroleum. Funcionarios del Gobierno de Estados Unidos en Washington promovieron condiciones especiales para las industrias en Puerto Rico pero los intereses de Standard Oil, Continental Oil y de varios senadores del Congreso estadounidense se opusieron. En 1964, Luis Muñoz Marín escribió una carta al presidente Johnson en la que planteó: “El establecimiento de este complejo petroquímico en Puerto Rico es vital para alcanzar nuestra meta de erradicar la pobreza en la isla”. La administración de Johnson respondió inicialmente a favor de los funcionarios del ELA, pero en 1967 veintiocho senadores crearon una ley para limitar con rigor la entrada a Estados Unidos de productos hechos a base de petróleo que no fuesen de petróleo crudo exclusivamente. La ley fue específica en restringir el embarque de estos productos desde Puerto Rico. La administración Johnson reaccionó a la legislación acordando restringir la cantidad de petróleo importado a Puerto Rico. Esta acción declaró la muerte al proyecto económico impulsado por los funcionarios del ELA.

A las presiones de los intereses petroleros estadounidenses se sumó, a comienzos de la década de 1970, el alza de los precios del petróleo extranjero impulsada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEC). Sin embargo, uno de los problemas medulares de la segunda etapa de la Operación Manos a la Obraoperación Manos a la Obra: nombre dado por los administradores públicos de Puerto Rico al programa de industrialización iniciado a partir de 1948. Se asocia con la creación de la Administración de Fomento Económico y con las iniciativas del gobierno del PPD, dirigido por el gobernador Luis Muñoz Marín. estaba relacionado con la tradicional estrategia de exención contributiva a las industrias. Las industrias petroquímicas brindaban una alta inversión de capital, pero la cantidad de empleados requeridos era poca. El comisionado residente de Puerto Rico, Santiago Polanco Abreu, dijo en 1968 que $400,000,000 de inversión en la isla habían generado solo 4,000 empleos. Además, compañías como la Phillips Petroleum, que estaban obligadas por el Gobierno estadounidense a reinvertir parte de sus ganancias en Puerto Rico, crearon estrategias para escapar de su responsabilidad. Esto, teniendo en cuenta que la compañía alcanzó excedentes en sus primeros años, entre $15 a $30 millones de dólares. En 1979 la CORCO empleaba solo 1,450 trabajadores, cifra que no redujo los niveles de desempleodesempleo: Situación en la que uno o más factores de producción no se utilizan en el proceso productivo. Aunque técnicamente cualquiera de los factores puede estar desempleado, el concepto se utiliza comúnmente para referirse a la mano de obra desocupada.. Esto contrastó con los altos costos de construcción de infraestructura. Además, la contaminación provocada por estas industrias y el daño ecológico tuvieron serias consecuencias. Varias zonas de la isla reciben actualmente fondos especiales de la Agencia de Protección Ambiental Federal (EPA, por sus siglas en inglés) para atender los daños ecológicos provocados por estas industrias.






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