Economía / La etapa de la industria liviana (1948- 1965): las industrias de ropa, textiles y productos enlatados
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La Operación Manos a la Obraoperación Manos a la Obra: nombre dado por los administradores públicos de Puerto Rico al programa de industrialización iniciado a partir de 1948. Se asocia con la creación de la Administración de Fomento Económico y con las iniciativas del gobierno del PPD, dirigido por el gobernador Luis Muñoz Marín. surge como parte de un proceso coordinado de industrialización de Puerto Rico a partir de 1947 el cual estaba basado en la invitación de capitales estadounidenses. Sin embargo, los esfuerzos por dirigir la isla hacia la elaboración de productos manufacturados habían comenzado mucho antes. En la segunda mitad de la década de 1930 se crearon industrias administradas por el Gobierno para atender los graves problemas generados bajo la Gran Depresión: el desempleodesempleo: Situación en la que uno o más factores de producción no se utilizan en el proceso productivo. Aunque técnicamente cualquiera de los factores puede estar desempleado, el concepto se utiliza comúnmente para referirse a la mano de obra desocupada., la inflacióninflación: aumento en el nivel general de precios de una economía nacional. de los productos básicos, el predominio de los latifundios y el monocultivo de la caña, la gran dependencia en las importaciones y la poca tierra dedicada al cultivo de los alimentos. En la Segunda Guerra Mundial se intensificó esta política producto del aislamiento experimentado por la Puerto Rico, producto del bombardeo alemán a los barcos mercantes. Entre las fábricas creadas para esos años están las de cemento, las de cartón y de botellas. Para 1947, se inició un cambio de política pública. El entonces director de la Compañía de Fomento Industrial, Teodoro Moscoso, planteó que las industrias estatales tenían pérdidas y se requería iniciar un proceso de industrialización producto de la invitación de capitales estadounidenses. Esta tesis fue cuestionada por muchos funcionarios, ya que entendían que las industrias del Gobierno tenían pocos años operando y que la evaluación sobre las pérdidas era apresurada. Varios historiadores plantean que en realidad el cambio de política respondió a las presiones del capital estadounidense, luego de la guerra. Estados Unidos como nación victoriosa, se había beneficiado de la venta de armas y otros productos a los países europeos. La enorme cantidad de capitales excedentes pasó a invertirse más allá de sus fronteras.

La Operación Manos a la Obra inicia con la creación en 1947 de la Ley de Incentivos Industriales y, en 1948, con la Ley de Exención Contributivaexención contributiva: Uno de los incentivos industriales utilizados por el gobierno de Puerto Rico para promover la llegada de capital manufacturero del exterior. Se basa en la exoneración o eliminación del pago de contribuciones o impuestos de todo tipo a las empresas manufactureras que se establezcan en el país. Industrial. La primera eximía del pago de contribuciones municipales, sobre la propiedad, de arbitriosarbitrios: contribuciones indirectas pagadas por los consumidores sobre ciertos productos. y de patentes por 15 años. La segunda denegaba la exención a firmas cuya relocalización en Puerto Rico ocasionara el desempleo de trabajadores estadounidenses. También se creó en 1948 la Ley 53, que declaraba delito la oposición al Gobierno establecido y el incitar a otros a derrocarlo. Esto, como parte de una medida que buscaba crear un “clima industrial” adecuado que mantuviese tranquilos a los patronos y a los bonistas de Wall Street. A la represión de la población se sumó un salario mínimo que representó menos de la mitad de lo que ganaban los obreros estadounidenses en buena parte de la década de 1950. El jornal promedio por hora en 1955 para Puerto Rico era de .56 centavos y, para el mismo año en Estados Unidos, $1.91. Otros beneficios otorgados a las industrias fueron la creación de los locales y el adiestramiento de los empleados. Para convocar a las industrias en Estados Unidos se contrató a la organización Hamilton Wright, la cual implantó una campaña de publicidad a través del cine, la prensa escrita y hojas sueltas. Uno de los objetivos para la campaña propuestos por Luis Muñoz Marín a la organización fue mostrar a los puertorriqueños como un pueblo que tiene problemas difíciles de resolver. Advirtió que estos no debían verse por los estadounidenses como desvalidos, sino como un pueblo viril, que enfrenta los obstáculos con la mente en alto.

La campaña de publicidad trabajada a partir de 1948 rindió frutos. Se establecieron en Puerto Rico para ese año 16 industrias; en 1949 se establecieron 32. La mayor parte de ellas eran industrias que requerían muy poco capital de inversión y empleaban mucha mano de obra. Entre ellas estaban las industrias de ropa, textiles y productos enlatados. En el caso de la industria de elaboración de ropa, muchas movieron parte de sus operaciones desde Nueva Jersey debido a una escasez temporera de obreros en Estados Unidos. Muchas de las obreras puertorriqueñas pasaron a trabajar en el ensamblaje o en la producción. Un número significativo de industrias se estableció en la zona oeste de la isla, área que tradicionalmente se había especializado en la industria de la aguja para las décadas de 1920 y 1930. Muchas de las mujeres contratadas para la década de 1950 habían comenzado a laborar en la industria de la aguja a la edad de 15 años. Estas vivían en los centros urbanos, cerca de donde se ubicaron las fábricas de ropa. El salario para las obreras era de $10 dólares a la semana. De ellas, solo unas cuantas podían ascender al puesto de supervisora. Los varones atendían las áreas de empaque y maquinaria. La industria de la ropa fue la más importante en Puerto Rico entre las décadas de 1950 y 1960; esta era la que empleaba más obreras en todo el sector industrial y continuó siendo uno de los sectores con más empleados en las décadas de 1960 y 1970. Para finales de la década de 1960, Puerto Rico era el mayor productor de ropa en Estados Unidos. Sin embargo, esta posición se logró a costa de los salarios, que en la década de 1950 representaban la mitad del salario de las industrias de ropa en Estados Unidos y en la década de 1960, más de la mitad. La mano de obra barata era, sin duda, el incentivo principal que atraía a estas industrias. Este factor, que en la década de 1950 fue una fortaleza, representó una limitación para la década de 1970 en la medida en que las industrias de ropa en Estados Unidos comenzaron a defender su producción de los efectos de la competencia puertorriqueña promoviendo el alza del salario mínimo en la isla. Mucho tuvo que ver el que en 1969 Puerto Rico fuese el mayor suplidor de ropa para el mercado estadounidense. La dependencia en las ventajas ofrecidas por los bajos salarios se vino abajo en la década de 1970, cuando los patronos distribuyeron la producción entre varios países; con el objetivo de aprovechar la mano de obra más barata.






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