CARIBE / Juventud y sociedad
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Jóvenes cubanas en La Habana.
Al igual que muchas otras regiones del mundo, la región de América Latina y el Caribe (ALC) está atravesando por un proceso de transición demográfica movido hacia un envejecimiento de la población. El proceso de transición se comenzó a evidenciar de manera estadística desde la década del 1970, y viene motivado por el efecto combinado de, por un lado, un patrón de descenso en la tasa de fertilidad y, por otro lado, un aumento en la expectativa de vida. Entre 1970 y 2005, la tasa de fecundidad pasó de 5 hijos por mujer a 2.8 en la región de ALC, alcanzando niveles levemente inferiores que la media mundial, que se sitúa cercana a 3 hijos. En 2000, Haití reflejaba una tasa de natalidad cercana a 5 hijos por mujer, siendo el país con la media más alta de toda la región del Caribe insular.


El otro lado de la moneda del envejecimiento de la población es la reducción, tanto en números absolutos como en peso relativo, de las poblaciones de jóvenes. El descenso en la población juvenil se evidencia de manera estadística, por ejemplo, en los descensos en el peso relativo de los jóvenes en la población total, así como a través de un incremento en la edad mediana de la población. En ALC en su conjunto, para 1970, la edad mediana era de 19 años. Para el año 2000, esa cifra aumentó a 25 años. Cuba mantiene la edad mediana más alta de toda la región de ALC, de 33 años. Para el año 2050 se espera que la edad mediana de la población para toda la región de ALC sea de entre 35 a 40 años, con la excepción de Cuba, que sería el país más envejecido de la región con una edad mediana de 46 años.

Por otro lado, aunque la región de ALC muestra, en general, patrones de descenso de la población absoluta, en términos de peso relativo, los grupos etarios de adultos (30-64 años) y de adultos mayores (65 años en adelante) muestran un patrón de incremento, mientras que los jóvenes (15-29 años) y niños (14 años o menos) muestran patrones descendentes. El peso relativo de los jóvenes, en relación a la población total, oscila entre un 25% y un 40% para ALC en la actualidad, y ha mostrado un patrón descendiente acelerado desde 1990. Se proyecta que llegará a un nivel cercano al 24% en 2020, como consecuencia de la disminución sostenida prevista en las tasas de fecundidad. En relación con los adultos (30-64 años), por ejemplo, el numero de jóvenes por cada 100 adultos se redujo de 97 en 1985, a 80 en 2000, y a 67 en 2010. Se estima que se reducirá aún más a 56 jóvenes por cada 100 adultos para 2020, y a 46 para 2050. Pero el cambio más dramático se evidencia al comparar la relación entre el número de jóvenes con la población de la tercera edad, o adultos mayores (65 años en adelante). En este caso, el número de jóvenes por cada 10 adultos mayores se reduce de 62 en 1985, a 52 en el 2000, y a 41 en 2010; y también se estima que este patrón continúe en años futuros, alcanzando cifras de 29 jóvenes por cada 10 adultos en 2020, y solo 8 jóvenes por cada 10 adultos en 2050.

Algunos analistas argumentan que este patrón descendiente en la población juvenil dará paso a un conflicto intergeneracional (entre jóvenes y adultos) en las relaciones de poder, donde los jóvenes llevan las de perder. Pero además, creará un problema de la oferta de mano de obra en el ámbito económico que podría resultar beneficioso para los jóvenes, pues ello implicaría mayor acceso a empleos y a mejores salarios; aunque todo ello dependerá también del nivel de la inversión que hagan los Estados en educación y capacitación de estas juventudes.

Por otro lado, la transición demográfica ha significado un descenso en la fecundidad en todos los grupos de edad, con excepción de la fecundidad adolescente. De hecho, son las juventudes (particularmente las de los estratos sociales más bajos) las que sostienen parte importante de la reposición generacional de estas sociedades. Algunos demógrafos incluso hablan de un “patrón de rejuvenecimiento” de la fecundidad, para evidenciar esta situación en la que los nacimientos vivos se dan de manera desproporcionada entre la población juvenil; y países como Haití, República Dominicana y Colombia muestran patrones ascendentes en sus tasas de nacimientos vivos de madres adolescentes.



Autor: Luis Galanes
Publicado: 31 de mayo de 2012.

Version: 12051101 Rev. 1
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