CARIBE / El jazz y el Caribe
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Poncho Sánchez y su grupo.
El jazz es el nombre utilizado para denominar un tipo de música que surgió en el seno de las comunidades de los negros en el sur de los Estados Unidos durante principios del siglo veinte, y que desde sus orígenes fue concebida como una música “criolla” (créole), es decir, que mezcla diferentes influencias de músicas de diversos países u orígenes culturales. Pero sus orígenes históricos profundos se remontan a la música de la vida de la plantación, y más directamente a los géneros del blues y del ragtime.


El ambiente multicultural del sur de los Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX, particularmente Luisiana, proveyó el contexto para el desarrollo de esta música que se podría denominar como perteneciente al complejo de la música de la plantación: una gran población de negros esclavos que trabajaban en las plantaciones de azúcar con tradiciones musicales africanas importantes; la influencia de herencias culturales europeas, particularmente francesas y españolas; y la cercanía de países de habla hispana con importantes tradiciones musicales (México y el Caribe, particularmente Cuba). No hay que olvidar que la ciudad de Nueva Orleans, en Luisiana, fue colonia francesa de 1718 a 1803 (año en que se vendió a Norteamérica) y que, además, estuvo en manos de la Corona española durante 38 años, de 1762 a 1800. No hay que olvidar tampoco que gran parte de los esclavos africanos que llegaban al sur de los Estados Unidos habían pasado ya algún tiempo en el Caribe, que era el puerto de entrada para los barcos que venían cargados de esclavos desde áfrica.

Se daban, por tanto, en Nueva Orleans y en el sur de los Estados Unidos, unas tradiciones musicales que estaban asociadas con la vida de la plantación de azúcar, donde los múltiples cantos y bailes formaban parte de la vida diaria de la población de esclavos africanos, incluyendo cantos que entonaban mientras trabajaban, otros que entonaban en los entierros, otros para sus cultos religiosos, otros como parte de sus actividades lúdicas, y así por el estilo. Estos esclavos también recibieron una fuerte influencia de la música y los bailes europeos de la época (el quadrille francés, el vals, etc.) y de la música latina en general vía Cuba y México. Los ritmos de habanera, calinda, contradanza o fandango eran usuales en la música de Nueva Orleans de la época. Por tanto, se podría decir que, en términos culturales, el sur de los Estados Unidos era una extensión del Caribe, o que las expresiones musicales que se asocian con la vida de la plantación en el Caribe, de fuerte herencia africana, se encontraban igualmente presentes en las plantaciones del sur de los Estados Unidos.

De este contexto cultural surgió, durante la segunda mitad del siglo XVIII, el blues y el ragtime. Al ragtime se le atribuyen herencias de la música mexicana, así como de tradiciones latinas, como la danza y las habaneras. Jelly Roll Morton (uno de los primeros músicos de ragtime de finales del sigo XVIII) se refirió al elemento latino del jazz como el “matiz hispano” (Spanish tinge), y lo consideró como “esencial” al jazz. Se pueden encontrar elementos de la música caribeña y latinoamericana en la música de muchos de los primeros músicos de ragtime, como por ejemplo: Louis Maurice Gottschalk, Neil Moret, Scott Joplin, Louis Chauvin, W. C. Handy o Sigmund Romberg.

El jazz emergió en la década de 1920, y como género derivado del ragtime y del blues. Pero, se dio la coincidencia de que para esa misma época la popularidad de la música latina en los centros urbanos de Estados Unidos se encontraba en todo su apogeo. La música latina-caribeña alcanzó un alto grado de popularidad en los Estados Unidos durante principios del siglo XX, incluyendo la rumba, la conga, la samba, el mambo, el chachachá, así como el tango y la bossa nova. Por lo tanto, la influencia de estas tradiciones sobre el jazz fue fundamental desde el principio, y se combinaron ritmos bailables de la música latina con las melodías del jazz. A nivel instrumental, la batería del jazz estaba acompañada por instrumentos de percusión de la música latina, como las congas, los timbales o el bongó.

Se puede decir, por tanto, que el jazz y el Caribe están indisolublemente asociados en un doble sentido: no solo en el sentido de que la música caribeña-latina tuvo una influencia “esencial” sobre el jazz desde sus orígenes, sino también en el sentido de que muchos de los elementos de la música caribeña de la plantación estaban también presentes en las plantaciones del sur de los Estados Unidos, y que de estas tradiciones es que más adelante surgen el ragtime y el blues, y posteriormente el jazz.



Autor: Luis Galanes
Publicado: 31 de mayo de 2012.

Version: 12051003 Rev. 1
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