CARIBE / Los vínculos del Caribe con la economía estadounidense
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Aunque durante gran parte del siglo XIX y la primera mitad del XX los intereses de los Estados Unidos en la región caribeña eran de índole tanto económicos como militares, con el fin de la Segunda Guerra Mundial la balanza entre estos dos intereses giró hacia el lado de la economía. Por otro lado, la presencia prolongada de un gobierno comunista en la isla de Cuba desde 1959 ha dado también a la política exterior de Estados Unidos para la región un marcado tono procapitalista y antisoviético, con importantes implicaciones para las economías caribeñas. Se adoptaran, por tanto, durante la segunda mitad del siglo XX, medidas económicas para combatir la pobreza y el desempleo, y como mecanismo de persuasión de su política antisoviética. Estas políticas impactaron de manera inicial y directa a los posesiones de EE. UU. en el Caribe, principalmente a Puerto Rico (posesión desde 1898) y las Islas Vírgenes Americanas (posesión desde 1917). Más tarde, y a raíz del resurgimiento de movimientos de izquierda en la región, EE. UU. creó (en 1983) la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (Caribbean Basin Initiative, o CBI por sus siglas en inglés), es decir, la creación de una zona de libre comercio con beneficios arancelarios que equiparan con los alcanzados por México y Canadá bajo el Tratado de Libre Comercio (TLC), y que ha tenido un impacto sobre el desarrollo de la economía de, al menos, 24 países de la región caribeña. La CBI es el nombre que se le da a una colectividad de legislación norteamericana que permite la creación de un tratado de comercio preferencial a naciones centroamericanas y caribeñas, con el interés de mejorar la situación de pobreza de esa región y, como consecuencia, combatir el comunismo en la zona. Las legislaciones especificas incluyen, entre las más importantes, el Caribbean Basin Economic Recovery Act of 1983 (CBERA), el Caribbean Basin Economic Recovery Expansion Act of 1990 (comúnmente conocido como el Expansion Act) y el Caribbean Basin Trade Partnership Act of 2000 (CBTPA). Para poder disfrutar de los beneficios arancelarios de CBERA, los países tenían que satisfacer ciertas condiciones: países con gobiernos comunistas, tanto en apariencia como de facto, o países donde se han expropiado propiedades pertenecientes a los EE. UU. o a corporaciones norteamericanas, quedaron excluidos como beneficiarios potenciales. Para el 2000, el número de miembros ascendía a 24. Anguila, Islas Caimán, Surinam ni las islas Turcas y Caicos han solicitado membresía.


El 5 de agosto de 2004, Estados Unidos firmó otro tratado de mercado común, el Dominican Republic-Central America-United States Free Trade Agreement (CAFTA-DR, por sus siglas en inglés): un pacto que incluía a la República Dominicana y a cinco países centroamericanos: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Al momento de entrar en vigor el CAFTA-DR, estos seis países dejaron automáticamente de formar parte del CBI. Con la implementación del CAFTA-DR en 2004, el número de miembros del CBI se redujo a 24 a 18.

Por otro lado, los EE. UU. son el principal exportador de productos caribeños. El producto de mayor exportación es el petróleo y el gas natural, y se estima que un 80% de la producción total del crudo y el gas va dirigido al mercado estadounidense. Pero lo inverso también es cierto, y el Caribe también es un importador de productos provenientes de los EE. UU., particularmente en productos de alimentación. Se estima que el 40% de los productos alimenticios importados de EE. UU. a la región del Caribe van dirigidos a satisfacer la demanda de los turistas, los cuales a su vez son principalmente viajeros norteamericanos.

Finalmente, un vínculo económico importante entre las economías estadounidenses y caribeña se da como resultado de los múltiples movimientos migratorios de las poblaciones caribeñas hacia los Estados Unidos continentales, y que son responsables del envío de remesas hacia familiares en sus países de origen. Cuba es la isla líder en recepción de remesas provenientes de EE. UU. en todo el Caribe. Aunque los EE. UU. mantienen un embargo sobre la isla de Cuba, las remesas familiares de dinero suponen entre 800 y 1,000 millones de dólares por año, para una economía de 18.000 millones de dólares. La mayoría de las remesas provienen de familiares en Estados Unidos a quienes la ley estadounidense permite enviar a la isla hasta 1,200 dólares cada año. Esto proporciona acceso a dólares a casi en 60% de la población cubana.



Autor: Luis Galanes
Publicado: 16 de mayo de 2012.

Version: 12050903 Rev. 1
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