CARIBE / Santería
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Altar para Yemayá.

La llamada santería, o religión de los orichas, es uno de los resultados de la esclavitud en Cuba. Aunque su tronco principal proviene de los yoruba, oriundos de la región occidental de áfrica, también contiene elementos de otras etnias esclavizadas entre los siglos XVI y XIX. Los yoruba, quienes construyeron una poderosa sociedad africana durante los siglos VIII y XI, fueron llevados como esclavos en grandes cantidades a Cuba y al norte de Brasil. Allí, sus prácticas religiosas sobrevivieron y se desarrollaron en el candomblé brasileño y en la santería cubana.




Durante la convivencia forzosa entre distintas culturas africanas, y a pesar del opresivo medioambiente dominantemente español, católico y esclavista, los africanos y sus descendientes fueron capaces de transmitir su conocimiento ancestral y de darles continuidad a sus prácticas religiosas. Disimularon el culto a sus orichas con los santos, y adoptaron elementos del culto católico. Así, Changó se disfrazó de santa Bárbara, Ochún se vistió de la Caridad del Cobre y Yemayá de la Virgen de Regla.


Durante la emigración de los cubanos a mediados del siglo XX, y más aún en los sesenta tras la Revolución de 1959, muchos llevaron consigo sus creencias. En sus nuevas comunidades captaron la curiosidad de los nuevos practicantes, y formaron nuevas comunidades de “santeros” en Miami, Nueva York y Puerto Rico; y en años más recientes, en Madrid, Caracas y en Ciudad de México.



Según se desarrolló en Cuba, la religión de los orichas se divide en dos reglas: la regla de Ocha —o el culto a los santos—, y la regla de Ifá —que es el culto a los orichas a través de la comunicación con Orúnmila. Creen en una fuerza total y creadora conocida como Olodumare, cuyo poder está disperso por toda la creación. 



Los orichas representan las fuerzas de la naturaleza y se asocian a valores y conceptos de lo humano. Es por eso que Changó se vincula con el fuego, el erotismo y el arte. Ochún simboliza las aguas dulces, los ríos, la femineidad y la abundancia. Yemayá representa el inmenso poder del mar y los océanos, el amor maternal y el comercio. Orúnmila, por su parte, es el testigo de la creación; por eso conoce la suerte de todos los seres humanos, pues estaba presente Orí, cuando el espíritu de cada persona, Olodumare acordaban el destino de cada cual.



Existen distintos niveles para practicar la religión. Al principio el aleyo —o no iniciado— visita al babalawo, sacerdote de Orúnmila, o al santero para una consulta. Ambos tienen su propio sistema de adivinación. El santero se comunica con el oricha a través de los caracoles, que según caen determinan un oráculo con el que se le habla al consultante. El babalawo consulta con ópele, una cadena con dos patas de las que verticalmente caen cuatro chapas. Según la posición, se identifica uno de los 256 oldun que contienen la sabiduría de Ifá. La consulta advierte de peligros y contratiempos o, por el contrario, de la cercanía de suertes y oportunidades. La consulta debe ayudar a que la persona logre evolucionar material y espiritualmente.
































Autor: Pablo Samuel Torres
Publicado: 31 de mayo de 2012.

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