CARIBE / Geografía y ambiente de la región del Caribe
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La geografía es una ciencia que intenta explicar la distribución espacial y cualificar la variación de localización de los fenómenos y geofactores que se manifiestan sobre la superficie terrestre que afectan al ser humano y que, a la vez, son influenciados por él. Es un estudio razonado del espacio en que vivimos; en consecuencia, se enfoca en el examen de la dinámica de las relaciones espaciales (movimiento, conexión e interrelación) entre los diferentes atributos físicos-naturales y socioculturales del entorno. Contrario a otras disciplinas, la geografía no puede organizarse o visualizarse como el estudio de un fenómeno en singular; sin embargo, al igual que la historia, la geografía brinda un punto de vista único para analizar y comprender las diversas actividades humanas. Esto es, el carácter espacial de todo cuanto realiza el ser humano, en consideración, por un lado, de que no existen dos lugares exactamente iguales sobre la superficie terrestre, y por otro, de que todo evento se remite en última instancia a un espacio y a un tiempo en particular.


Es por tanto que, fundamental y metodológicamente, la geografía en todo momento intenta contestar dos cuestionamientos básicos de la condición de casi cualquier fenómeno conocido e imaginable: ¿dónde y por qué? Esto es, ¿dónde ocurren las cosas? y ¿por qué ocurren las cosas?; más aún, ¿por qué ocurren las cosas donde ocurren? Para llevar a cabo tal pretensión, la geografía históricamente ha enfocado sus cuestionamientos y preocupaciones teórico-conceptuales y prácticas en cuatro áreas de investigación. No obstante, y con el propósito de sintetizar, hay que señalar que es la tradición de la investigación territorial o corológica (el estudio de áreas, regiones o lugares en particular) la que en esta ocasión brinda la oportunidad de esgrimir una descripción y caracterización del fenómeno en cuestión en la presente sección; esto es la región del Caribe.

El Caribe, desde la percepción y el imaginario, sugiere intriga y seducción por la evocación de lo exótico y su exuberancia paradisíaca. En cualquiera de los casos, tal caracterización está atada irreductible e inexorablemente a su geografía, tanto física-natural así como sociocultural. Estos elementos (geografía y medioambiente) a su vez son los protagonistas y las bases del desarrollo histórico de los países que componen la región y, hasta nuestros días, se establecen como los fundamentos de su importancia en el mundo, recibiendo su nombre principalmente del geofactor de mayor preponderancia e identificación de la propia región: el mar Caribe. A su vez, el concepto mismo de Caribe se deriva etimológicamente del nombre con que los europeos del periodo de conquista y colonización, entre los siglos XV al XIX, se referían en forma genérica a los distintos grupos o poblaciones indígenas provenientes principalmente de Suramérica y que en el tiempo fueron dispersándose hacia y hasta los márgenes del río Orinoco y posteriormente a lo largo y ancho de lo que hoy se denominan las Antillas (tanto las Mayores como las Menores).

La región está compuesta por todos aquellos territorios que limitan sus costas con las aguas del mar Caribe, por lo que el Caribe conforma dos subregiones estructuralmente identificables a base de la posición y localización de los elementos que la componen. Estos son el Caribe insular, para hacer referencia a todos los países que son islas y sus respectivos cayos e islotes, y el Caribe continental, formado por todos aquellos países de Norte, Centro y Sur América que comparten sus litorales costeros atlánticos con el mar Caribe. El Caribe insular está compuesto por las islas de las Antillas, tanto las denominadas Mayores como aquellas catalogadas como Menores; aunque tal diferenciación y utilización de tal nomenclatura se refiera más bien a una identificación sociolingüística que geomorfológica ya que pertenecen a una misma estructura geológica (arco insular o volcánico). Las llamadas Antillas Mayores están conformadas por las islas de Cuba, La Española (Haití y República Dominicana), Jamaica y Puerto Rico, mientras que las Antillas Menores (conocidas también como islas de Barlovento) están formadas por las islas de Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tobago.

Otros territorios en esta parte de las Antillas que son dependencias de otros países son la Islas Vírgenes de Estados Unidos (Santo Tomás, Santa Cruz, Isla del Agua) y Puerto Rico, bajo la jurisdicción de Estados Unidos de América; las Islas Vírgenes Británicas (Tórtola, Virgen Gorda, Anegada, Jost Van Dyke), Anguila y Montserrat, bajo la jurisdicción del Reino Unido; Guadalupe, Martinica, San Martín y San Bartolomé bajo el Departamento de Ultramar de Francia; las conocidas islas de Sotavento conformadas por Aruba, Bonaire, Curazao, Saba, San Eustaquio y Sint Maarten, pertenecientes a los Países Bajos; y el Estado de Nueva Esparta (Isla Margarita, Coche y Cubagua) y las Dependencias Federales Venezolanas, pertenecientes a Venezuela.

Por otro lado, el Caribe continental está formado por las costas hacia el mar Caribe de Belice, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y Venezuela. A pesar de esta diferencia sociolingüística, el Caribe, en su conjunto, comparte una historia socioeconómica, política y cultural arraigada en sus orígenes coloniales comunes que se extiende desde la llegada de los europeos con su proyecto de conquista y colonización a partir del siglo XV hasta el siglo XIX. Independientemente de esta realidad geográfica, cultural y geopolítica, se ha concebido el concepto de “Gran Caribe” para denominar —indistintamente de su estructura inmediata de islas o territorio continental—, una sola unidad espacial o área de interés, no solo con propósitos comerciales, sino también políticos y socioculturales, para unificar, fortalecer y desarrollar las potencialidades de la región.

El mar que lleva su nombre es un mar abierto, aunque con características de un mar interior por sus condiciones limítrofes, que forma parte estructural del océano Atlántico propiamente. Este comprende una superficie que separa las dos masas continentales principales de América (Norte y Sur) con una extensión de unos 2,754,000 millones de kilómetros cuadrados (unas 1,063,325 millas cuadradas). En términos de localización absoluta, el mar Caribe se ubica entre los 9 y 22 grados de latitud norte y entre 61 y 88 grados de longitud oeste, extensión que lo inscribe como uno de los más grandes del planeta. A su vez, la posición del Caribe en la Zona de Convergencia Intertropical (concretamente en la zona del trópico de Cáncer, por ubicarse propiamente en el hemisferio norte del globo terráqueo), le imprime parte importante de sus peculiaridades geográficas, específicamente en términos de los principales elementos climáticos como la temperatura, la precipitación, la humedad, la insolación solar, los vientos, la presión atmosférica y la evaporación. Estos elementos son influenciados, a su vez, a nivel local o subregional por otros factores como la latitud, la relación de las densidades de las masas (extensión territorial versus la magnitud y densidad de los cuerpos de agua), las corrientes marinas, los factores orográficos (montañas y cordilleras) y la elevación sobre el nivel del mar. Como resultado de la combinación de estos elementos y factores, la región presenta un clima tropical con temperaturas medias aproximadas a los 77 grados Fahrenheit (25 grados Celsius), con escasas variaciones a lo largo del año.

Solamente, la serie de islas y cayos pertenecientes al arco insular o volcánico (cadena de montañas que puede o no emerger del océano totalmente o en partes) que lo delimitan conforman una superficie sumada de aproximadamente 232,243 kilómetros cuadrados (unas 89,669.5 millas cuadras). A esto se deben sumar los litorales costeros continentales que le son pertinentes en tres de sus puntos limítrofes principales: al este con las Antillas (particularmente las denominadas Menores, también conocidas como islas de Barlovento), al sur con Venezuela, Colombia, Panamá y la islas de Sotavento y al oeste y noroeste con Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Belice y la península de Yucatán de México, respectivamente.






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