CARIBE / Diásporas y política
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Cubanos durante el exodo de Mariel en 1980.

La mayoría de los movimientos migratorios en el Caribe responden a razones laborales, y las únicas migraciones masivas importantes acontecidas en la historia reciente del Caribe por motivos no laborales han acontecido en Cuba y Haití: en el primer país en 1980 durante la apertura del puerto de Mariel, y posteriormente en 1996 durante la llamada crisis de los balseros; y en Haití en 2000 por la agitación política interna e inseguridad de los ciudadanos. En cualquier caso, los movimientos migratorios en la zona por motivos laborales han sido de envergadura.

Se estima que para 1990 el número de caribeños viviendo fuera de su país ascendía a 6 millones. Para 2009, había 3.5 millones de caribeños en Estados Unidos solamente. Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica y Guyana, en ese orden encabezan la lista de países exportadores de mano de obra. Estados Unidos es el principal destino de los emigrantes, y se estima que Estados Unidos alberga el 75 por ciento de todos los emigrantes caribeños del mundo. El número de dominicanos y cubanos en EE. UU. representan el 8 por ciento de sus poblaciones de origen, y existen más puertorriqueños en EE. UU. que en la isla de Puerto Rico. Le siguen en preferencia de destinos el Reino Unido, Canadá, Holanda y Francia, en ese orden.

Las migraciones laborales, sin embargo, tienen efectos que afectan irremediablemente las relaciones de poder de los países exportadores de mano de obra, entre los cuales se encuentran los envíos de remesas o la fuga de talentos. En cuanto al envió de remesas, cabría decir que estas se han convertido en la fuente de flujo de capital más estable y de mayor crecimiento en la última década en la región caribeña, y desde muchos puntos de vista, las remesas están cubriendo un vacío que ni el Estado ni las agencias de desarrollo han sido capaces de llenar. El envío de remesas al Caribe en 2002 se calcula en $5.7 mil millones. Cuba, República Dominicana y Haití son los países que más remesas reciben de los Estados Unidos. A nivel internacional, Jamaica y República Dominicana están entre los cinco países del mundo que más remesas reciben per cápita. En 2003, las remesas para Haití, Guyana y Jamaica representaron el 24.2, 16.6 y 12.2 por ciento de sus respectivos productos internos brutos (PIB). La tasa de crecimiento de remesas hacia el Caribe entre 2001 y 2002 fue de 20.7 por ciento, la más alta de América Latina.


Otro efecto político resultante de las diásporas caribeñas por motivos laborales, particularmente para las islas más pequeñas, lo encontramos en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. A partir de 1960, el incremento mostrado por la industria del turismo a estas islas (a partir de la Revolución cubana de 1959 los turistas norteamericanos que antes iban a Cuba ahora se ven obligados a ir a otras islas del Caribe) ha sido motivo de tener que insertar mano de obra importada (dominicanos, puertorriqueños, norteamericanos, y de las islas del Caribe del este), hasta el punto que hoy, los nativos son una minoría de la población. Dado que el Departamento de Inmigración de los EE. UU. controlaba la política migratoria en las islas, los nativos no pudieron frenar las olas migratorias. Como consecuencia, las luchas políticas internas de la región se han ido gradualmente tornando en una lucha entre los nativos y los inmigrantes, y han abonado el terreno para la emergencia de movimientos nacionalistas y nativistas.





Autor: Luis Galanes
Publicado: 24 de junio de 2012.

Version: 12050509 Rev. 1
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