CARIBE / Estado, instituciones políticas y calidad de la democracia
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Muchos de los problemas de la calidad de la democracia en la región caribeña provienen de su pasado colonial. Aunque la mayoría de las islas y territorios ya han alcanzado su independencia, o algún tipo de estatus político no colonial, aún quedan en la región siete territorios en la “lista de territorios no autónomos” del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas: Anguila, Bermudas, Islas Caimán, islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de los Estados Unidos y Montserrat.

Pero existe amplio debate sobre otros elementos, tanto estructurales como culturales, que erosionan la calidad de la democracia en la región. Uno de estos elementos lo es el sistema de partidos políticos, y particularmente el caso de los territorios con sistemas unipartidistas, como sucede en Cuba. La base en la que se legitiman los sistemas unipartidistas es en la celebración de elecciones libres, ya sea para elegir presidente, parlamento o cualquier otro órgano legislativo. No deben confundirse con una dictadura, pues en esta, los líderes no son elegidos mediante elecciones democráticas. En el caso de Cuba, por ejemplo, existe un solo partido oficial, el Partido Comunista de Cuba (PCC), aunque desde 1992 se legalizó la existencia de otros partidos, y existen en la actualidad una pluralidad de partidos activos. Pero, independientemente del partido de afiliación o simpatía, todos los candidatos corren en elecciones como candidatos independientes, y les está prohibido a todos los partidos hacer campaña política u ofrecer mítines políticos o discursos, incluido al PCC. El problema es que, si bien los sistemas unipartidistas se reivindican democráticos, varios científicos políticos les niegan tal condición al no existir en ellos poliarquía.

No obstante, el problema de las deficiencias democráticas resultantes de los sistemas de los partidos adoptados no se limitan al unipartidismo, sino que abarcan también a los sistemas bipartidistas (de dos partidos) y multi o pluripartidistas (de muchos partidos). En el caso de los sistemas bipartidistas, estos son sistemas que favorecen la aparición de dos coaliciones políticas, lo cual conduce a una exclusión o discriminación positiva de los partidos minoritarios. En este sistema, los partidos minoritarios suelen ser regionalistas o de ideologías extremistas. Sus defensores, por tanto, argumentan que el sistema bipartidista genera una estabilidad política al excluir sectores extremistas que podrían alcanzar una representación parlamentaria o presidencial. Por el contrario, sus detractores argumentan que el hecho de excluir a estas minorías lo convierte en antidemocrático.

Por otro lado, en el Caribe también se pueden encontrar países con sistemas bipartidistas o pluripartidistas, pero que son de facto unipartidistas. Es decir, se trata de países donde, aunque todavía existen legalmente varios partidos políticos, el poder se concentra mayoritariamente en un solo partido político por extensos periodos de tiempo. En Trinidad y Tobago, por ejemplo, el People’s National Movement permaneció en el poder de 1956 a 1986. En Antigua, el Antigua Labour Party se ha mantenido de manera casi exclusiva en el poder desde 1951. En San Cristóbal y Nieves, el Saint Kitts and Nevis Labour Party no ha perdido unas elecciones desde 1962. Y en Granada, el Granada United Labour Party se mantuvo en el poder de 1951 a 1979, año en que Maurice Bishop lideró un coupe de etat marxista.



Autor: Luis Galanes
Publicado: 9 de mayo de 2012.

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