CARIBE / La música de las Antillas Holandesas
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La Federación de las Antillas Holandesas fue desde su formación en 1954 hasta su disolución en octubre de 2010, un país autónomo perteneciente al reino holandés. Esta federación estuvo compuesta por seis islas del Caribe hasta 1986, cuando Aruba se separó y la federación continuó con cinco integrantes. Aruba, Bonaire y Curazao se sitúan al sur de las Antillas Menores, cerca de Venezuela, mientras que San Martín (la mitad sur, Sint Maarten, pertenece a Holanda, la mitad norte, a Francia), San Eustaquio y Saba, se sitúan al norte. 



Entre 1634 y 1792, todas estas islas estuvieron bajo el dominio de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, compañía compuesta por comerciantes holandeses. Una vez disuelta, el Concilio Colonial Holandés gobernó sobre las posesiones hasta 1800. Durante la era napoleónica se dieron pocos cambios, y cuando las islas regresaron al dominio holandés entre 1828 y 1845, todas las colonias holandesas en el oeste (Surinam y las Antillas holandesas), quedaron unidas bajo un mismo gobernador, residente en Surinam. 



A pesar de que estas seis islas han estado y siguen estando vinculadas políticamente al Reino de los Países Bajos, cada antilla tiene su territorio y su historia particular. Sus diferencias van más allá de sus banderas, ya que también se diferencian en herencia étnica. Por ejemplo, la mitad de la población de Saba desciende de Europa occidental; mientras que los habitantes de Curazao, Bonaire y el restante de la población de Saba son fundamentalmente afrodescendientes. Por su parte, San Martín exhibe una mezcla de herencias africanas y europeas; y los arubeños, distintivamente, tienen la mayor población de descendencia europea y amerindia. 



Curazao y Bonaire

Los españoles capturaron a la gran mayoría de los indios de estas islas transportándolos para que trabajaran en La Española —hoy República Dominicana y Haití—. Para el 1525, muchos de estos indígenas regresaron a Curazao, donde se asentaron y subsistieron a base de la agricultura y la crianza de animales para su alimentación.



El territorio atrajo portugueses, mercaderes sefardíes de Brasil y emigrantes del oeste de Europa. También trajeron africanos, lo que resultó en que un 80% de su población es de descendencia africana. Hoy día Curazao es hogar de más de cincuenta nacionalidades, entre estas priman los venezolanos, y en los últimos tiempos, los colombianos y dominicanos, y descendientes de surinameses, chinos, e indonesios. También es hogar de distintos grupos religiosos como judíos sefardíes o protestantes holandeses. 



Curazao y Bonaire, ambos producto de constantes migraciones y contactos sociomusicales, comparten mucha tradición musical con las poblaciones hispano-amerindias de las cercanas costas suramericanas. En las manifestaciones musicales de ambas islas es posible distinguir tres grandes influencias: la del áfrica occidental, la europea (especialmente de España) y la amerindia. 



En los años de esclavitud, en Bonaire se cantó y se bailó en africano bajo tradiciones que fueron adaptadas a las influencias culturales del Nuevo Mundo. Los bailes del simadan y del bari son los más conocidos. Estos bailes y canciones han evolucionado hasta convertirse en festivales que han sobrevivido convirtiéndose en una parte importante de la vida y cultura de Bonaire. El simadan es un festival de raíz africana que incorpora comidas tradicionales, canciones y bailes. Hasta el siglo XIX, el simadan se celebraba con una procesión por los campos mientras cantaban las canciones conocidas como seú. Los participantes del baile se movían con pasos que llaman wapa e imitaban los movimientos que se usaban para sembrar y recoger en la plantación. 
Estas canciones son cantadas en guene, como se le conoce a la lengua antigua de los esclavos, o en semipapiamento. Los participantes en estas canciones son acompañados por música tocada con el tambor tambú, además de intercalar algunas herramientas para trabajar la tierra como el chapi (azada) y un cachu (una trompeta hecha del cuerno de un toro). 



En Curazao el seú ha sido ya desvinculado de la tierra y los bailadores folclóricos realizan sus versiones del baile para los turistas en los hoteles y también lo lucen durante la parada folclórica anual que realiza el Gobierno en su capital, Willemstad, la mañana del lunes de Pascua. A pesar de las variantes, Bonaire también celebra un festival anual con acompañamiento musical: la Mascarada, celebrado del 1 al 6 de enero.



El tambú es la tradición más importante y significativa compartida por Curazao y Bonaire. También se le conoce como el blues de Curazao. En el siglo XIX el tambú era reconocido como una danza folclórica. Este ritmo tiene claras raíces africanas. La palabra tambú se refiere al ritmo, la canción, el baile y el tambor, el chapi y el calcocalco: En lingüística: adopción del contenido semántico de una palabra o expresión extranjera, traduciendo su significado mediante unidades lingüísticas propias de la lengua de recepción. Ejemplo: llamar para atrás de call back, en lugar de devolver la llamada./carco, una trompeta hecha de concha de caracol. El tambú se acompaña por el aplaudir rítmico y un estilo de baile llamado 'baila-bari', que literalmente significa 'bailar el tambor'. El baile tiene fuertes movimientos eróticos y los pies a penas se mueven. Sus canciones son una buena forma de criticar a los amos de la esclavitud y a todo lo relacionado con el sistema de la plantación. A lo largo del tiempo, el tambú se ha comercializado y ha venido a ocupar un lugar importante en la cultura de estas islas, especialmente en Curazao. 



Otra forma musical importante de Curazao y Bonaire es la tumba aunque se diferencian en el tempo. El ritmo tumba es original de la costa oeste de áfrica. Bajo la influencia de otra música popular caribeña, la tumba ha desarrollado una cantidad de variantes o estilos: tumba guarachaguaracha: Baile popular cubano de origen andaluz, de ritmo vivo y movimientos rápidos que consiste de una composición musical de dos por cuatro o cuatro por ocho., tumba pregona, tumba calipso, tumba cumbia y tumba de carnaval. La tumba es un ritmo que generalmente va acompañado por una canción. Estas canciones tienen un contenido similar al calipso de Trinidad y al tambú, o sea, tratan sobre algún rumor, crítica al amo o comentario sociopolítico. En Curazao y Bonaire la tumba también es usada como música de marcha o tumba di carnaval, y tiene un ritmo de influencia reinterpretada del merengue. Este ritmo, el cual ha sido separado de su contexto funcional original, es ahora difundido públicamente, grabado y tocado en la radio y la televisión.



Los emigrantes del siglo XIX también trajeron el merengue, el calipso, el reggae, la salsa, el chachachá y otros ritmos afrocaribeños de Cuba, Panamá, Santo Domingo, Surinam y otros territorios. Estas influencias se intensificaron con la introducción de la radio en 1930 y en los años sesenta, la televisión proveyó la oportunidad de disfrutar del jazz y otra música popular de los Estados Unidos. 



San Martín (Sint Maarten)



Su música se nutre, tanto de viejos, como de nuevos orígenes. En su tradición musical tenían canciones que acompañaban el trabajo diario y eran comunes en el pasado y que ahora son parte de una tradición que se ha mantenido a lo largo de los años. Estas canciones eran interpretadas en el estilo africano de llamada-respuesta, compuestas e interpretadas para el trabajo de la siembra, para la construcción de las casas y otros tantos trabajos realizados al ritmo musical. Se trataba de un canto colectivo al que se le conoce como jollification. 



El baile típico de esta isla es el ponum, el cual se cree fue originado entre las poblaciones esclavas de las isla. Su composición musical en un principio consistió en el 'pump drum'. Pero para finales del siglo XIX, el tambor, el triángulo, el fife (flauta parecida al piccolo) y un instrumento de cuerdas como el violín, se añadieron al conjunto instrumental de este baile. Con el paso del tiempo también sufrió algunos cambios al añadírsele varias formas europeas, por ejemplo la polca. Estos bailes dieron paso un sinnúmero de canciones conocidas como brim y otras conocidas como quimbe. El quimbe es un derivado de las canciones de origen tropical caribeño como el calipso. 



En 1920, los trabajadores que regresaban a su isla trajeron consigo nuevas influencias musicales. De la República Dominicana llegó el acordeón, la marimba y la tambora. De Cuba y Dominica llegaron los ritmos del merengue, del bolero y la guaracha. De Curazao, Aruba, Anguila y San Cristóbal llegó el vals, la tumba y la mazurca. También se introdujeron otros instrumentos como la mandolina, la guitarra tres, la flauta, etc. Todos estos elementos se fundieron con el ponum y el quimbe de San Matín. 


San Eustaquio



Es muy poco lo que se sabe sobre la tradición musical de San Eustaquio. Los isleños han adoptado muchas tradiciones musicales del resto de las Antillas holandesas y de otras islas del Caribe. Notables entre estas son la soca y las bandas de metales. 


Saba




Similar a la situación de San Eustaquio, han sido muy pocas las investigaciones que se han realizado sobre la música de Saba la cual está constituida por la música de las otras islas holandesas y territorios caribeños. A pesar de esto, Saba mantienen algunas viejas tradiciones culturales. Por ejemplo, varios eventos sociales que incluyen baile, típicamente el merengue y versiones locales del vals y la rumba. También mantienen un carnaval anual que se lleva a cabo en el mes de julio. 


Conclusión




La introducción a las Antillas Holandesas de instrumentos y música provenientes de Cuba, República Dominicana, Venezuela, Colombia y otras regiones caribeñas comenzó entre 1930 y 1940. Durante el resto del siglo XX, la música popular fue importada del norte y del sur de América influenciada e inspiranda en gran medida por los músicos antillanos. Primero la radio y luego la televisión esparcieron por las Antillas los sonidos de la música popular internacional llenando así el diario vivir de los isleños y promoviendo el intercambio de música y cultura entre las islas holandesas del Caribe.





Autor: Luis Galanes
Publicado: 25 de abril de 2012.

Version: 12031809 Rev. 1
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