CARIBE / La economía haitiana en la región del Caribe
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Haití tras el terremoto.
Haití es el país con mayor índice de pobreza en todo el continente americano, con un 80 por ciento de su población viviendo bajo los estándares de pobreza. Los desastres naturales acontecidos en 2010 —el terremoto del 12 de enero de 2010, seguido por el paso del huracán Tomás el 5 de noviembre de 2010— han tenido un efecto devastador sobre la economía haitiana. Antes de 2010, Haití era el país con menor producto interno bruto (PIB) per cápita y uno de los más desiguales del mundo. Su renta per cápita era alrededor de una décima parte de la de sus vecinos de la región del Caribe. Con un PIB cercano a los 11 mil millones durante los años inmediatamente anteriores al terremoto ($11.18 mil millones en 2010, $12.15 mil millones en 2009), se estima una reducción de cerca de la mitad de este patrón para el año 2011 como consecuencia de los eventos catastróficos del 2010.

El PIB de Haití proviene de tres sectores principales: agricultura, industria y servicios. La agricultura representa el 28% del PIB. Aunque un gran sector de la sociedad practica la agricultura a pequeña escala y bajo una economía de subsistencia, la agricultura para propósitos de exportación representa el sector laboral más importante del país, que provee trabajo a un 66% de la población. Los productos agrícolas de exportación más importantes son el café, los mangos, el cacao y el azúcar. La industria, por otro lado, representa el 20% del PIB, y provee trabajo a un 9% de la fuerza laboral. Las industrias más importantes son de bebidas, mantequilla, cemento, detergentes, aceites comestibles, harina, azúcar refinada, jabón y de la aguja. Con la entrada de Haití al mercado común de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (Caribbean Basin Intitative, o CBI por sus siglas en inglés), a través del Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement Act de 2006 (HOPE) y del HOPE II de 2008, la industria de la confección en las zonas libres de aranceles se convirtió en un sector industrial importante. Para 2008, dos terceras partes del total de los 490 millones de exportaciones de Haití a EE. UU. provenían de esta industria. Finalmente, el sector de servicios (principalmente el turismo) es el único que muestra señales de crecimiento; este representa un 52% del PIB, y da empleo a 10% de la fuerza laboral.

Desde la caída de la dictadura de Duvalier en 1986, la historia económica de Haití ha estado caracterizada por dos singularidades: una economía ahogada en el pago de reparaciones y deudas externas desde sus comienzos, lo cual repercute directamente sobre los sistemas de beneficencia social y, a su vez, repercute en la pobreza. Por otro lado, la ausencia de la iniciativa privada y de la inversión extranjera que proviene de una política internacional de “aislamiento” que se aplicó después de la Revolución (y según muchos analistas, se continúa aplicando de forma más discreta y solapada) ha tenido como consecuencia que una amplia parte de la población esté desempleada o subempleada. En 2005, Haití tenía una fuerza laboral estimada de 3.6 millones de trabajadores, y un desempleo aproximado cercano al 50% (alcanzó su máximo histórico de 70% en 1999). Este número se incrementa aún más cuando se considera el subempleo, y se estima que la cifra de desempleo/subempleo en Haití alcanza el 70 por ciento de la población. Las remesas del extranjero (principalmente de EE. UU.) constituyen una fuente importante de ingreso de muchos haitianos.

Por otro lado, el problema de las reparaciones y de las deudas externas ha sido otro elemento característico de la economía haitiana. Ya desde los primeros años posteriores a la Revolución, Haití fue obligado a pagarle a Francia 150 millones de francos en reparaciones. En años posteriores, Haití intentó insertarse en proyectos de modernización a través de préstamos de agencias internacionales dirigidas al desarrollo, y los pagos de esas deudas han ahogado las finanzas del Estado. La deuda externa de Haití inmediatamente antes del terremoto ascendía a aproximadamente mil millones de dólares, y han sido varios los reclamos de la comunidad internacional para que se cancele el monto restante adeudado como una forma de ayuda humanitaria al país. Algunos grupos de interés han propuesto, también luego del terremoto de 2010, que el momento es adecuado para que Francia devuelva a Haití los dineros cobrados por concepto de las reparaciones, argumentando que se trataba de una deuda ilegitima en un principio.



Autor: Luis Galanes
Publicado: 2 de mayo de 2012.

Version: 12031019 Rev. 1
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