CARIBE / El Caribe frente a los cambios mundiales
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Doctors Cave Beach, Montego Bay, Jamaica.

El problema más grande con el que se enfrenta la región caribeña en su intento de adaptarse a los cambios de la economía mundial radica en su alta dependencia de los productos de exportación. Los productos de exportación rondan de entre un 71% del total del producto interno bruto (PIB) en las islas mayores, a un 186% para las islas menores, con un promedio de 112% para la región en su totalidad, aproximadamente. Más aun, muchas de las islas caribeñas con alta dependencia en los productos de exportación se centran en un puñado de productos primarios, los cuales representan un 50% del total de las exportaciones de la región. Estos incluyen el azúcar de Cuba, la bauxita de Jamaica, Surinam y Guyana, el petróleo de Trinidad y Tobago y las Antillas Holandesas, las bananas de Santa Lucía, Dominica, Granada, San Vicente, Guadalupe y Martinica, y el café de Haití. Este patrón general de las economías caribeñas se presenta como problemático para el futuro de la región, dado que los productos primarios representan el mercado con menor crecimiento a nivel global. Se trata, por tanto, de una alta dependencia en los productos de exportación, junto con una baja diversificación (tanto de productos como de compradores) en sus canastas de exportación. Es por esto que muchas de las economías de los países/islas del Caribe han sido clasificadas como sociedades “vulnerables” o “en riesgo”. 



Este problema de dependencia en las exportaciones y ausencia de diversificación de las carteras de exportación se evidencia de manera más aguda a las Antillas Mayores, todas las cuales reflejan índices de crecimiento económico negativos. Esta situación contrasta con la de las Antillas Menores, con menos recursos naturales y dependencia de la exportación. La creación de mercados comunes (por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio (TLC)) ha tenido un efecto negativo sobre las economías caribeñas, y ha evidenciado un problema de capacitación y competitividad de sus recursos humanos. Por tanto, la liberalización de los mercados ha resultado en aumentos en los índices de pobreza, desempleo y desigualdad social aguda en las Antillas Mayores, es decir, donde reside un 80% de la población total del Caribe insular. 


Algunos economistas argumentan que, por su tamaño reducido (al menos para las islas menores), la supervivencia de algunas de estas naciones como Estados independientes será altamente difícil, si no imposible, durante el siglo XXI. Eventualmente, se argumenta, los pobladores de muchas de estas islas tendrán que recurrir a la migración y a la dependencia de remesas provenientes del extranjero para su supervivencia, y los Estados, a su vez, dependerán de las transferencias y ayudas provenientes de las grandes potencias y de los organismos internacionales para balancear sus presupuestos. 

La industria del turismo es una de las pocas industrias que ha reflejado un crecimiento sostenido. El turismo ha pasado a jugar un papel central en muchas de las economías del Caribe insular, incluso en países como Cuba, donde ya para mediados de la década del noventa las divisas provenientes de la industria del turismo superaban las divisas provenientes del azúcar. El mismo patrón se evidencia para la región en su totalidad. Los ingresos provenientes del turismo para toda la región superan los $18 mil millones anuales, lo que representa más del 50% de los ingresos de muchas islas/Estados.








Autor: Luis Galanes
Publicado: 24 de junio de 2012.

Version: 12031006 Rev. 1
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