CARIBE / Mariana Grajales
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Mariana Grajales.
Conocida como la matrona ejemplar, madre de los Maceo. Nació en la provincia oriental de Santiago de Cuba el 12 de junio de 1815 (aunque algunas fuentes indican que nació en 1808), hija de José Grajales y Teresa Cuello, mulatos libres, naturales de República Dominicana. Aunque su procedencia no era directamente vinculada a los esclavos, el ambiente esclavista de la época forjó su carácter altivo, al tiempo que estimuló la gallardía política que le concedió el nombre de madre insigne de los Maceo, valientes guerreros independentistas cubanos.


A pesar de que muy poca información se tiene de sus años de infancia y adolescencia, el historiador cubano, Raúl Aparicio, relata que la educación que obtuvo Mariana Grajales era del tipo francés que coloreó a la isla de Santo Domingo durante el siglo XIX. A los 23 años contrajo matrimonio con Fructuoso Regüeiferos, de esta unión nacieron cuatro hijos: Felipe, Fermín, Manuel y Justo. Una década después del fallecimiento de su esposo contrajo segundas nupcias con el emigrante venezolano y patriota cubano por convicción, Marcos Maceo, con quien procreó ocho hijos más: Antonio, Baldomero, Rafael, José Miguel, Julio, Dominga, Tomás y Marcos.

La situación política de Cuba en esa época era despótica, el capitán general Leopoldo O’Donnell fue acusado de perpetrar crímenes, y en el transcurso de esos días, por una instrucción, se ordenó la salida de Cuba de los “hombres de color libres procedentes de cualquier país”. Marcos Maceo eludió dicha orden porque al nacer Antonio, su primer hijo con Mariana, el 14 de junio de 1845, consignó en el Registro Eclesiástico su naturalización en Santiago de Cuba. En Julio de 1851, Marcos y Mariana legalizaron su unión y el nacimiento de su prole.

Después del Grito de Yara en 1868, Mariana congregó a sus hijos para que corrieran a las filas rebeldes y continuaran activos en la lucha independentista. Ella y sus hijas hicieron su misión patriótica en los hospitales, ayudando a los convalecientes e incitándolos a que, una vez restablecidos, regresaran a la lucha patriótica. La labor que realizó es descrita a menudo como “cívicas lecciones de coraje constructivo”. Terminada la guerra de los Diez Años (1868-1878) con la Paz de Zanjón, Mariana alentó la rebeldía indomable de su hijo Antonio en los históricos Mangos de Baraguá. Al comprender que por el momento no podía hacerse nada, emigró a Jamaica, donde le sorprendió la muerte el 28 de noviembre de 1893, luchando en el destierro hasta el último momento por la libertad de Cuba.

Mariana Grajales es un mito en la lucha por la independencia cubana. Descrita como una mujer indoblegable, la muerte de su esposo e hijos en los campos insurrectos de Cuba le dio pesares profundos. Alivió las heridas de algunos de sus hijos y soportó miserias y persecución en defensa de sus ideales patrióticos. Se dice que, ante la tumba recién abierta de uno de sus hijos, junto a otros dos de ellos heridos de gravedad y moribundo, le dijo a Marcos, el más pequeño: “Empínate que ya es tiempo de que pelees por tu Patria”.




Autor: Pablo Samuel Torres
Publicado: 9 de mayo de 2012.

Version: 12020308 Rev. 1
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