CARIBE / Video: nueva escena de sentidos y experimentación en las artes del Caribe
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El desarrollo acelerado de las nuevas tecnologías favorece la conformación de nuevos registros multidisciplinarios como el videoarte. La diferencia básica entre el videoarte y el cine es la ruptura de las convenciones y el juego que se conforma con las nuevas formas o estructuras narrativas; el videoarte hace del proceso, la etapa más rica de la experiencia.

Para entender su origen debemos verlo desde el contexto histórico de la revolución mediática de la segunda mitad del siglo XX. Los conflictos y disturbios sociales, políticos y económicos de los años sesenta y el acceso a la información despertó el interés de replantear y desafiar el orden. Durante este periodo se favorece el desarrollo del video como un género artístico. Europa y Estados Unidos fueron los pioneros en adoptarlo como un medio de expresión conceptual dentro de las artes plásticas. El surcoreano Nam June Paik es considerado el padre del videoarte.

La década del noventa fue decisiva en la expansión del video a nivel mundial, destacándose en museos, bienales, festivales y otros. La era digital y el acceso a las nuevas tecnologías favorecieron su desarrollo dando paso a un bombardeo de información. La cultura informática alentó las nuevas formas de pensamiento crítico, lo que exigió a su vez una democratización de los conceptos. La confluencia de disciplinas tales como el baile, las artes plásticas, la poesía, la música, la danza, la arquitectura y otras, conforman el espacio idóneo para vivir una experiencia a través de los sentidos.

No fue hasta los años ochenta y noventa que el videoarte advino con fuerza dentro de la región del Caribe, no queriendo decir que no se había experimentado con anterioridad a estas décadas. En principio, se hilvanaba dentro de las tradiciones cinematográficas de cada país. Cuba fue uno de los primeros países caribeños en explorar las posibilidades del medio.

Tan temprano como en el año 1964, el cineasta cubano Enrique Pineda Barnet, en colaboración con Sandú Darié y Carlos Fariñas, realizaron Cosmorama, pieza experimental de arte cinético, destacada hoy día por la crítica como un referente en el inicio y desarrollo del videoarte cubano.

Nelson álvarez es otro cubano que se ha destacado como cineasta y crítico de arte. Su obra Espectador, del año 1989, ha sido reconocida en importantes circuitos.

El Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, a través de su proyecto Cuba, Arte Digital, celebra encuentros y coloquios internacionales de arte digital y también posee un importante archivo de piezas y documentación. El espacio promueve el intercambio de ideas entre los participantes locales e internacionales, lo que enriquece y permite una experiencia multicultural sirviendo de punto de encuentro para la escena caribeña.

El colombiano Gilles Charalambos, reconocido por su trabajo como crítico de arte y curador, autor de la obra 00:05:23:27 del año 1997, escribió el libro Historia del videoarte en Colombia.

En Puerto Rico, el curador Nelson Rivera presentó Enfrentamientos, una selección de videoarte de cinco artistas puertorriqueños, con el objetivo de ofrecer un panorama del trabajo del videoarte en la isla.



Autor: Carmen Rebeca Fraticelli
Publicado: 20 de diciembre de 2011.

Version: 11112507 Rev. 1
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