CARIBE / La ensayística caribeña: hacia definiciones de sociedades insulares
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El ensayo es un género maleable y de espíritu polémico; propicia el cuestionamiento de los planteamientos. El carácter provocador del ensayo le permite al autor analizar y reflexionar, sin pretender dar respuestas. Lo primordial son las interrogantes, no las aseveraciones o contestaciones. La atmósfera subjetiva no le resta validez a la exposición del tema, al contrario, le aporta viveza y riqueza. Esta dinámica convierte al lector en un participante activo.

A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, se manifiesta una atmósfera iconoclasta en el Caribe. El panorama político, económico y social creó una necesidad ideológica entre los escritores y pensadores de la región. A partir de entonces, comenzó a forjarse una conciencia colectiva con sentido de pertenencia.

Las décadas de los años veinte, treinta y cuarenta fueron cruciales en el desempeño del trabajo posterior, constituyendo un momento decisivo en la definición de los rasgos sociales, políticos y culturales de las regiones caribeñas. En Cuba se destacó: Juan Marinello y Jorge Mañach, de la generación del 23, y en Puerto Rico: Antonio S. Pedreira y Tomás Blanco, de la generación del 30.

Desde la conquista y la colonización, el hombre luchó por la liberación. Una vez obtenida, se enfocaron en la reorganización política, social y económica. Sin embargo, está reestructuración fue conflictiva. Durante este periodo se enfrentaron los defensores de las estructuras establecidas y heredadas del Imperio contra los defensores de las estructuras modernas. Este ambiente favorecía el cuestionamiento de las normas y las instituciones de poder que buscaban perpetuar su hegemonía. Las diferencias crearon una ambiente contradictorio que estimuló el pensamiento. Los intelectuales trazaron el camino hacia la búsqueda del ser en su carácter individual y colectivo.

El marco caribeño, unido por circunstancias históricas y políticas similares, comparte unos límites que establecen una conformidad de pensamiento. Un denominador común entre las Antillas es la intervención política y económica de los Estados Unidos.

El quehacer literario reflejaba y catalizaba el ambiente político y social del momento. La base era el antiimperialismo, valorizando lo autónomo e investigando los fundamentos del ser. Durante este periodo se desarrolló una variada y extensa actividad ensayística. El género del ensayo se convirtió en un arma de denuncia y defensa. Los escritos revalorizaban los rasgos definitorios de cada región, con el propósito de cimentar y fortalecer el sentido de pertenencia. Se pretendía una unificación nacional insular, que solo llegaría a su máxima expresión al obtener cada región la libertad.

La identidad cultural esta íntimamente ligada a la identidad nacional, ambas conforman la representación de un pueblo. La cultura no es solo un conjunto de conocimientos, sino una forma de vida, determinada por una construcción cognoscitiva. Según cada hombre se identifique con su cultura se identificará con su nacionalidad.

En las letras insulares se plasma la génesis y el desarrollo del criollo y se comienza un proceso de reconocimiento, en donde se establecen las bases de la diferenciación. Esa retórica se establece en la búsqueda de la identidad. El propósito es la manifestación y exaltación de la cultura propia.



Autor: Carmen Rebeca Fraticelli
Publicado: 20 de diciembre de 2011.

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