CARIBE / El fandango en la música popular dominicana: una revisión bibliográfica
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A partir de una revisión bibliográfica, especialmente de la producida en Santo Domingo, podemos explicar la existencia durante toda la época colonial, y hasta temprano el siglo XX, de un género musical que fue común en muchos pueblos de América y en especial de la zona caribeña, llamado fandango. El Diccionario de autoridades de la lengua castellana (1726), lo señala como baile introducido por los que han estado en los reinos de las Indias que se hace al son de un tañido muy alegre y festivo. Por ampliación se toma por cualquiera función de banquete, reflejo de holgura, a que concurren muchas personas. Fandanguero es el “aficionado a bailar el fandango u asistir a convites o festejos”. Como se puede establecer, el fandango fue baile a la vez de diversión y pasatiempo de muchos de los pueblos colonizados por España en América. Para Fray Iñigo Abbad y Lasierra, el baile de fandango en el Puerto Rico de finales del siglo XVIII era la diversión más apreciada para esos isleños: “y rara vez falta en una casa u otra. En esos bailes participan centenares de personas de todas partes. Salen a bailar de uno en uno o de dos en dos; cada uno convida a una mujer (…). Si alguno de los circunstantes quiere bailar con la mujer que está bailando con otro, necesita pedirle licencia”.

El martiniqueño Moreau de Saint-Méry, describe el fandango, en su obra Descripción de la parte española de la isla de Santo Domingo (1783), como un baile que se acompaña de guitarra o con sonido de calabaza o maracas que se agitan, mientras que William Walton lo describe en 1810, como uno de los bailes de Santo Domingo, más movido que el bolero y que también se acompaña de voz y guitarra, aclarando que las danzas que se bailan en el fandango, consideradas por él como repulsivas por su obscenidad, no son practicadas en sociedad, la que ha adoptado el vals, además de la danza campestre española. De modo que el fandango, ya muy temprano el siglo XIX, se le tenía como un baile y música de los campesinos de Puerto Rico y otros pueblos de la región caribeña, pero en el caso dominicano, además era música y baile de esclavos y libertos en contraposición al gusto musical de la oligarquía esclavista urbana.

Por su parte, Pedro Francisco Bonó en El Montero (1856), describe el fandango aclarando que no es una danza especial sino “mil danzas diferentes, es un baile en cuya composición entra: un local entre claro y entre oscuro, dos cuatros, dos güiras, dos cantores, un tiple, mucha bulla, y cuando raya en lujo, una tambora”.

A Santo Domingo, al parecer llegó el fandango a principio de la época colonial y se hizo tan popular que la palabra fandango fue sinónimo de fiesta, a tal punto que se olvidaron los dominicanos que había un baile llamado fandango. Pero los cambios que afectaron la sociedad dominicana de la época republicana, en especial los relativos al surgimiento de la industria azucarera en el último cuarto del siglo XIX, con su consecuencia migratoria y el desarrollo del comercio en todo el territorio, lo irían postergando y arrinconando en el campo hasta transformarlo en jolgorio, y más tarde, en las primeras décadas del siglo XX, es muy posible que pasara a formar parte de la base musical de lo que ahora se conoce como bachata.






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