CARIBE / Cine y fotografía: arte o documentación
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Los medios del cine y la fotografía pueden aplicarse tanto al arte como a la documentación histórica o legal de un acontecimiento. En muchos casos, no obstante, el cine y la fotografía pueden llegar a cumplir las dos funciones, y ser documentaciones hechas artísticamente o piezas de arte que sirvan como documentos históricos.


El fotoperiodismo usualmente tiene como meta la comunicación narrada de datos más o menos recientes. Como rama del periodismo, no precisa la preocupación estética que las piezas artísticas implican. Con todo, la obra de varios fotoperiodistas ha llegado a considerarse “arte” por su belleza y elaboración. Es el caso de Dorothea Lange —quien trabajó como fotógrafa con la Farm Security Administration de Estados Unidos, durante la Gran Depresión— su famoso retrato Madre migrante ciertamente documentaba las condiciones de vida de una clase empobrecida, pero además lograba capturar un drama humano que sobrepasaba las fronteras de lo estrictamente documental. De igual forma, el puertorriqueño Manuel Rivera-Ortiz ha apresado en sus fotografías de los desposeídos (de India, Bolivia, Cuba, Kenia, Malasia y Turquía) la desolación inadmisible que convive con una extraña belleza. La muerte de un miliciano, del húngaro Robert Capa, y Raising the Flag in Iwo Jima, del estadounidense Joe Rosenthal, son dos de las fotografías más celebradas del siglo XX: ambas documentan momentos claves de sendos conflictos bélicos, pero además, por su composición y belleza, se pueden clasificar como obras de arte.

El documental es un género fílmico que usualmente entrecruza las particularidades de la obra de arte y del texto de documentación. Si bien es cierto que “el cine es la verdad a 24 fotogramas por segundo”, como dijo Jean-Luc Godard, lo cierto es que el director del documental, a medida que capta la realidad con su lente, le da una óptica muy personalizada. En Las Hurdes, del español Luis Buñuel, por ejemplo, el cineasta documentaba la pobreza y el atraso de una comunidad extremeña del país, pero su retrato sirvió igualmente como un comentario muy personal sobre esa situación (lo que acerca el film a la obra de arte). Mucho más prejuiciadas, pero igualmente artísticas, resultaron ser las películas de Leni Riefenstahl (El triunfo de la libertad) y Frank Capra (Why We Fight), que para la Segunda Guerra Mundial cumplieron una función propagandística de los bandos alemán y estadounidense, respectivamente. Las películas, no obstante, sirvieron de documentación histórica y política; se les considera como dos de las películas más importantes de todos los tiempos. De otra parte, en tiempos más recientes el documental ha servido como cine de tesis (como por ejemplo, el trabajo de Michael Moore) o como una representación atractiva de algún tema relacionado con las ciencias, las humanidades o la historia (la serie Planet Earth de la BBC, Stephen Hawkin’s Universe, de la PBC, etc.).


Finalmente, a veces sucede lo inverso: las piezas artísticas pueden servir como fichas que documentan algún elemento específico. Para hacer reconstrucciones históricas del pasado reciente se puede echar mano de películas o fotografías viejas. Frecuentemente, por ejemplo, los directores de arte o vestuario de una película que intentan recrear el pasado se sirven de fotografías y películas de la época para confeccionar sus trabajos. Lo mismo sucede con textos con finalidades cabalmente históricas (por ejemplo, New York: Portrait of a City, de Reuel Golden).








Autor: Alejandro Carpio
Publicado: 20 de diciembre de 2011.

Version: 11112010 Rev. 1
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