CARIBE / Cambio ambiental y su estudio
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La historia de nuestro planeta se puede dividir en el pasado remoto y el pasado reciente. Las técnicas de estudio de la paleontología y la geología se enfocan en estudiar los contextos ambientales y ecológicos del planeta hace millones de años y en patrones a gran escala: movimiento de placas tectónicas, cambios en geometría de la órbita terrestre, ciclos de fauna y flora, patrones evolutivos, etcétera. La geografía antigua de nuestro planeta ha sido modificada por el paso del tiempo. Las características pueden reconstruirse mediante estudios detallados de las evidencias del pasado incluyendo: análisis de rocas, estudios de fósiles, análisis de química y física de sedimentos y de concresiones, simulaciones computadorizadas y otros.

El pasado reciente se enfoca en el tiempo cuando ya el ser humano es un agente activo en el planeta y estudia cambios en el ambiente en términos de cientos y miles de años. La arqueología ambiental permite la comprensión detallada de la compleja interacción entre el ser humano y el ambiente. Esta subdiscplina abarca varias especialidades que se enfocan en elementos particulares: paleoclima, paleobotánica, paleofauna, geoarqueología (que incluye paleosuelos, sedimentología y geomorfología) y paleohidrología (que incluye oceanografía, hidrogeología y limnología).

El estudio del ambiente en el pasado, o paleoambiente, considera los cambios en el clima, la ecología de las plantas y los animales, los cambios en la topografía y en los cuerpos de agua. Según el clima cambia, varían los índices de temperatura, precipitación, intensidad y patrones de viento, y ocurrencia (intensidad y frecuencia) de los eventos meteorológicos excepcionales como huracanes y tormentas. Otros elementos que se ven directamente afectados por los cambios climáticos son los patrones de las corrientes marinas, incluyendo los eventos de surgencia de aguas frías, los fenómenos atmosféricos como El Niño y La Niña, el volumen del agua oceánica y los niveles relativos del mar a nivel microlocal. Según el clima, la geografía y la hidrología cambian, las plantas y los animales se ajustan, y se modifican las composiciones ecológicas de los paisajes. El ser humano no es un ente pasivo. La actividad humana doméstica modifica e interpreta los paisajes generando cambios en la ecología del paisaje y en la demografía de sus poblaciones de plantas y animales, lo que resulta en una composición más agradable y productiva para los humanos.

Existen dos fuentes de información para estudiar el ambiente en el pasado: simulaciones computarizadas y paleodatos. Los análisis de paleodatos estudian la evidencia empírica de cambios en la composición atmosférica (incluyendo partículas de polvo), geomorfología, ambientes deposicionales y en la vegetación; evidencias que reflejan cambios en los parámetros climáticos. Estos datos incluyen: polen, partículas de carbón, análisis de isótopos (C, Ca, O, Be, Sr), especialmente en corales y espeleotemas; anillos de crecimiento de árboles, sedimentos y minerales traza. El estudio de la flora y la fauna en el pasado presenta problemas por la degradación orgánica una vez la planta o el animal muere. Las plantas poseen elementos distintivos que sobreviven a la degradación temporal y que pueden ser recuperados en estudios cuidadosos. De los animales, por lo general sobreviven huesos y elementos anatómicos en contextos de preservación excepcional.

Todos los ambientes del planeta han sido impactados de alguna manera por la actividad humana. Prácticamente ningún lugar en el planeta puede considerarse prístino. El obtener una perspectiva a largo plazo de cómo el ambiente ha cambiado en el tiempo y de qué manera el ser humano ha causado, cambiado o sobrevivido a estos cambios provee herramientas para entender cómo situaciones similares, en el presente o el futuro, podrían afectarnos como individuos y como sociedades.



Autor: Reniel Rodríguez Ramos
Publicado: 20 de diciembre de 2011.

Version: 11112007 Rev. 1
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