CARIBE / Calibán y la literatura caribeña: el espectro de Shakespeare
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Edward Kamu Brathwaite.
El nombre Calibán es un anagrama de “caníbal” compuesto por el dramaturgo inglés William Shakespeare. En el drama shakespeariano, Calibán es una suerte de monstruo tonto y agresivo a quien debe dominar Próspero, un mago sabio y bondadoso. Ya que la palabra “caníbal” de por sí procede de “caribe”, a lo largo de la historia el término Calibán ha incorporado simultáneamente la noción de lo caribeño con la noción de la bestialidad, la barbarie y el canibalismo. Los pensadores y los artistas del Caribe han reflexionado sobre el controvertido término en dos maneras: en primer lugar, en la medida en que este implica varios prejuicios europeos; en segundo lugar, en la posibilidad de que presente una alternativa de liberación política y cultural, por lo que pudiera apuntar al sentido de identidad de los caribeños.

En las letras latinoamericanas, quien primero ofreció una interpretación del personaje de Calibán fue el uruguayo José Enrique Rodó, quien en su Ariel (1900) enfrentaba al áspero e irracional Calibán con Ariel, un ser elevado y noble. A partir de la segunda mitad del siglo XX, no obstante, Calibán ha venido a convertirse en un héroe que significa la lucha de los pueblos caribeños y latinoamericanos. Quien primero reconoció esta identidad fue el escritor George Lamming, oriundo de Barbados, en su libro The Pleasures of Exile, 1960. Lamming, no obstante, entiende que Calibán es un esclavo del lenguaje que heredara de los europeos. Diez años más tarde, el autor retoma el tema de Calibán en Water with Berries.

Otra recreación importante de la obra de Shakespeare es Une Tempête, del escritor martiniqueño Aimé Césaire. En esta obra, Calibán no es un monstruo, sino un esclavo negro que se niega a asimilarse cultural o políticamente a Próspero.

El poeta cubano Roberto Fernández Retamar ha sido uno de los intelectuales que más ha examinado al tema del Calibán. El autor entiende al personaje como una construcción europea que intenta “animalizar” al caribeño para justificar la subyugación de este por parte de las potencias del Primer Mundo. De formación marxista, Fernández Retamar propone que la revolución social corresponde a la verdadera naturaleza de Calibán. De igual forma, el poema Caliban, del barbadense Edward Kamau Brathwaite, mantiene a la Revolución cubana como punto de partida para comprender la liberación de Calibán. Está claro que, con el paso del tiempo, Calibán ha llegado a convertirse en un emblema contestatario que personifica el aspecto rebelde del sujeto caribeño. Así, lo que antes constituía una deformación prejuiciada del nativo del Caribe se ha transformado en una representación valiosa de la identidad caribeña.

Cabe señalar que, en parte gracias a la obra del pensador martiniqueño Frantz Fanon, Calibán ha venido a representar a muchas personas, no solo a los latinoamericanos, sino también a las víctimas de la colonización en todo el mundo. Ngũgĩ wa Thiong'o (de Kenia), Raphael Armattoe (de Ghana), Lemuel Johnson (de Sierra Leone), Taban lo Liyong (de Uganda) y Suniti Namjoshi (de India) son algunos de los autores no caribeños que han retomado el tema.



Autor: Alejandro Carpio
Publicado: 23 de julio de 2012.

Version: 11112006 Rev. 1
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