CARIBE / Cacicazgos en el Caribe
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El término cacicazgo proviene de la palabra cacique que significa “jefe de casa o “jefe de casas”. Fue recogida por los europeos a su arribo a las Antillas Mayores en el siglo XV y era empleada entre las comunidades de habla arahuaca para designar tanto a los jefes de las aldeas como a los líderes que controlaban varias comunidades.

Los cacicazgos, como tipo de organización sociopolítica fue identificada por los antropólogos en la década de los años cuarenta. En 1955, Kalervo Oberg lo catalogó como un nivel intermedio entre las tribus y los estados.

En algunas islas, los caciques más importantes dominaban o ejercían una gran influencia a través de grandes áreas. Su poder se establecía a partir de una compleja red de alianzas relacionadas con vínculos familiares, matrimoniales y ceremoniales. Estas alianzas reflejaban la unidad cultural y étnica de las comunidades indígenas de un territorio que se aliaban como parte de estrategias defensivas ante el peligro de amenazas externas, como es el caso de los ataques caribes a comunidades de Puerto Rico.

En La Española (ocupada actualmente por República Dominicana y Haití) el reconocimiento del liderazgo de un cacique poderoso suponía el apoyo y la subordinación de caciques menores, quienes le ofrecían una aportación a modo de tributo que consistía en objetos lujosos o de uso militar. Las comunidades subordinadas conservaban una amplia autonomía y el control de sus tierras.

Estas unidades territoriales y políticas eran llamadas cacicazgos o provincias por los españoles, quienes las compararon, por su estructura, a los señoríos de Europa. Algunos especialistas estiman que los cacicazgos podían abarcar áreas de más de una isla. Se cree que La Española estaba controlada en su mayor parte por cinco cacicazgos, situación que para ciertos especialistas solo se llegó a dar en esta isla.

En las Antillas Mayores, la organización en cacicazgos se asocia básicamente con la llamada cultura taína. Su economía estaba basada en la agricultura, la cual generaba excedentes, es decir la producción de alimentos superaba la necesidad de la aldea, lo que permitía especialización de tareas. El cacicazgo poseía una estructura jerarquizada en la que existían diferencias sociales bien marcadas entre sus miembros. La transmisión del nivel social era hereditaria.

Las estructuras cacicales coexistieron con comunidades tribales en las que la organización social resultaba relativamente igualitaria y el liderazgo dependía, sobre todo, del desempeño personal del individuo. Este último modelo predominaba entre los caribes de las Antillas Menores.

La presencia paralela de cacicazgos y tribus independientes se repite en otras partes del Caribe, especialmente en Venezuela. En Colombia, Panamá y Costa Rica las estructuras cacicales alcanzaron niveles de mayor complejidad. Había mayor centralización y los cacicazgos ocupaban áreas más extensas. Estaban integrados por diversos grupos étnicos y su número de habitantes era más elevado. Se caracterizaban por su carácter militarista y su afán expansivo. En estos cacicazgos de mayor orden, los grandes jefes ejercían un fuerte control sobre la producción y el comercio de ciertos recursos, especialmente de los artículos de orfebrería en oro y cobre de alta calidad artística. La diferenciación social era más fuerte y los aspectos ceremoniales eran más importantes.

En el área del Caribe colombiano se destaca el caso del cacicazgo de los tairona, que poseía dos grandes entidades que dominaban numerosos pueblos. Las comunidades que pertenecían a este cacicazgo poseían una extensa red comercial, lo que implicaba la integración económica de la región, incluyendo la de los asentamientos situados en la costa y en la sierra.






Autor: Reniel Rodríguez Ramos
Publicado: 15 de diciembre de 2011.

Version: 11112005 Rev. 1
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