CARIBE / Conquista y colonización: las crónicas en la creación literaria del Caribe
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La historia del Caribe es una historia marcada por los encuentros y las mezclas, por los viajes entre continentes y los intercambios entre las islas y los territorios que forman esta zona. Su literatura es, por lo tanto, mestiza y producto de esas convergencias.

Aunque algunos europeos llegaron a las Américas y al Caribe antes que Cristóbal Colón, no es hasta finales del siglo XV que comienza en pleno el proceso de "descubrimiento", conquista y colonización de estos territorios que resultaban ser completamente nuevos y totalmente desconocidos para los distintos países europeos que se integraron a la carrera por incorporarlos a sus reinos. Si bien España llevaba la delantera, también participaron Inglaterra, Francia, Portugal, Holanda y Dinamarca.

Es en el Caribe donde esta distribución resulta más evidente. Pese a que en Norte, Centro y Suramérica la hegemonía de dos poderes coloniales era obvia (España e Inglaterra), en la zona caribeña el control de estas tierras se dividió entre más países. Curiosamente, aunque gran parte de los pueblos que componen los continentes americanos son repúblicas independientes desde hace aproximadamente dos siglos, en varios países e islas del Caribe prevalece aún una relación que podríamos denominar “colonial” con el país europeo que la reclamó para sí. Ejemplos de esto son Surinam, las Antillas holandesas, Guadalupe y Martinica, por mencionar solo algunas. Por lo tanto, el proceso de colonización no ha terminado.

La creación literaria en el Caribe está profundamente marcada por los procesos de la conquista y la colonización que trajeron, a su vez, la esclavitud, primero de sus habitantes originales y luego de los africanos que se trajeron como mano de obra una vez quedó diezmada la población indígena. Durante las primeras décadas de los encuentros iniciales entre estos “dos mundos”, el europeo y el caribeño, el género que se cultivó principalmente fue el de la crónica (aunque existe un debate en torno a si estos escritos deben considerarse documentos históricos o relatos literarios).

Estos textos, agrupados bajo el nombre genérico de Crónicas de Indias, consistían principalmente de narraciones de sucesos que tuvieron lugar durante la conquista y colonización de las Américas. Las crónicas redactadas durante este periodo daban cuenta de la interacción entre los conquistadores y los habitantes (relaciones de intercambio de saberes y creencias, abusos y resistencia) de las tierras recién descubiertas y de los paisajes, recursos naturales y otros tipos de riqueza que en estas se encontraban.

Muchas veces el lenguaje de las crónicas intentaba ser neutral e impersonal, pero el escribiente no podía evitar la sorpresa ante lo maravilloso del encuentro con lo nuevo y desconocido, por lo que la neutralidad y la impersonalidad resultaban imposibles. Según Alicia Llarena en su ensayo Un asombro verbal para un descubrimiento: los cronistas de Indias, este suceso “no solo exterioriza la emoción que todo contacto con lo ajeno nos proporciona sino también el acceso directo hacia el reconocimiento de la diversidad, alumbrando cierto matiz relativista que no hizo más que inaugurarse en las primeras letras del continente americano”. Aunque la finalidad literaria de estos textos siempre fue secundaria, la realidad sorprende a los cronistas y sus relatos terminan incluyendo aventuras y eventos maravillosos, tan increíbles como las experiencias que les tocó vivir en este mundo recién descubierto por ellos.

Fueron muchos los encargados de narrar las acciones de los europeos (principalmente de los españoles) durante este periodo. Las crónicas se redactaban primordialmente para informar a los reyes sobre estos viajes en los que tanto dinero invirtieron y que representaban la realización de sus sueños de expansión. Entre los cronistas más importantes se encuentran: Cristóbal Colón, Hernán Cortés, Gonzalo Fernández de Oviedo, fray Bartolomé de las Casas, Francisco López de Gómara, fray Toribio de Benavente y Bernal Díaz del Castillo.

El primer escrito sobre el “Nuevo Mundo” data de 1493 y es de la autoría de Cristóbal Colón. En este, habla de "las islas" descubiertas el 12 de octubre de 1492 y describe los territorios descubiertos, la "gente de muy lindo acatamiento" a la vez que promete a los reyes de España "oro sin cuento".













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