CARIBE / Tradiciones alfareras
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La cerámica es el tipo de material encontrado con mayor frecuencia en los contextos arqueológicos de las islas del Caribe. Este material, el cual se forma de barro cocido a temperaturas mayores de los 600 oC, ha sido uno de los elementos más estudiados en la arqueología caribeña, no solo por la información que brinda para reconstruir las diversas culturas que habitaron la región, sino también para establecer los diversos usos a los que fue sometido este tipo de artefacto.

Hasta tiempos recientes se creía que los primeros alfareros en arribar al archipiélago antillano lo fueron los grupos saladoides que supuestamente se movieron desde la boca del río Orinoco hacia las Antillas Menores, llegando eventualmente a Puerto Rico. Empero, evidencia recuperada recientemente ha indicado que los primeros grupos en hacer cerámica en el Caribe fueron los llamados arcaicos, quienes la empezaron a producir desde al menos 1600 a.C. Cerámica arcaica ha sido identificada en Cuba, La Española y Puerto Rico. La cerámica de estos grupos era decorada mediante el uso de incisos, que consisten en líneas de diversas formas que eran realizadas en los bordes de las vasijas antes de que fueran quemadas.

A partir del 500 a.C. se comienzan a registrar otras tradiciones cerámicas en el Caribe, asociadas a lo que han sido las manifestaciones huecoide y saladoide de las islas. La cerámica saladoide es considerada por muchos como una de las más elaboradas en las Américas. Se distingue por su decoración con pintura blanca sobre un fondo rojo en formato negativo, que implica que los indígenas se concentraban en pintar alrededor de la imagen que deseaban representar. Esta cerámica se distingue además por la finura de su pasta, la cual era producida con barro colado, y por la producción de piezas de formas complejas, siendo la más conspicua la campaniforme (o forma de campana invertida). Por su parte, la cerámica huecoide carece de pintura y se caracteriza por la aplicación de incisos finos hechos de forma entrecruzada los cuales se concentran principalmente en los bordes exteriores de las vasijas, rellenados de pigmentos blancos o rosados en algunos casos. Esta tradición cerámica también incluía la producción de vasijas inhalatorias y de modelados incisos figurativos.

Durante las fases más tardías de la historia indígena del Caribe (después de 500 d.C.), la cerámica presenta un descenso en el énfasis del uso de la pintura como método decorativo, enfatizándose el uso de la decoración plástica. Este tipo de decoración incluye, no solo la aplicación de incisiones, sino también la adición de asas y elementos modelados que representan tanto animales (zoomorfos) como seres humanos (antropomorfo). La cerámica, a su vez, se torna más burda; como resultado, presenta un mayor grosor que la cerámica producida previamente. Empero, se producen vasijas de formas muy complejas, como por ejemplo, los vasos efigies y las vasijas sonajeras.



Autor: Reniel Rodríguez Ramos
Publicado: 20 de diciembre de 2011.

Version: 11092611 Rev. 1
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