CARIBE / Surgimiento de la pintura en el Caribe
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Arte Rupestre en Cueva La Cachimba, Cuba.
Las raíces de la historia de la pintura en el Caribe poseen un discurso multicultural pleno. Los colonizadores instalaron y traspasaron estilos pictóricos a los hacedores de arte del Caribe, mientras otros creadores se construyeron en la coyuntura de la esclavitud y las relaciones entre mulatos y colonizadores. Hoy día, gran parte de la temprana producción artística en la región funge como un documento histórico que permite trazar singulares aspectos de la colectividad y su cultura.

La época precolombina es la primera de las coyunturas en las que nace el arte del Caribe. En la tierra que hoy es Puerto Rico, fueron los habitantes aborígenes de la isla quienes plasmaron pinturas rupestres en lugares como la isla de Mona y el pueblo de Morovis, según declara el historiador Osiris Delgado. Otro contexto en el arte de Puerto Rico es, por supuesto, el arte que germina de la colonización española, a partir del siglo XVI. Lugo Ferrer expone, por ejemplo, que un dibujo al carbón en una pared del castillo de San Felipe de El Morro data, de acuerdo con Delgado, antes del año 1585.


En Curazao y Bonaire, las pinturas rupestres también sirven como recuerdo de los inicios artísticos, al igual que en varias partes del mundo como el Caribe y América Latina. Las artes en las mencionadas islas holandesas ─descubiertas entre los siglos XIX y XX─ presentan imágenes ornamentales del firmamento, mientras que en Aruba quedan plasmados cuerpos humanos y animales en dibujos asociados con una finalidad de ritual.

Como cualquier conversación sobre el Caribe, la colonización es pieza clave para entender los procesos sociales, económicos, políticos y culturales de dicha región. El surgimiento de la pintura en los países caribeños estuvo ligado a los viajes y las estadías de artistas de las metrópolis en el Caribe, como aquellos provenientes de Inglaterra que se asentaron en Jamaica a partir del siglo XVIII. Como era de esperarse, el arte de ese momento en el Caribe fue una imitación de las corrientes artísticas europeas ─retratos y paisajes─ del siglo XVIII y XIX.

Fueron escasos los artistas que en el desarrollo temprano de la pintura de la región caribeña tuvieron acceso a una formación europea. No obstante, Europa llegó a varios de ellos a través de un abanico de artistas que se asentaron en los países caribeños. De esa manera, el arte colonial se desarrolló mediante artistas como los cubanos José Nicolás de Escalera y Domínguez (1734-1804), Juan del Río (1748-?) y el puertorriqueño José Campeche (1751-1809). Estos precursores ─aparte de dedicarse a la pintura religiosa─ fueron renombrados retratistas de personalidades relevantes del gobierno y la aristocracia.

Rodríguez Morey señala que estos artistas tuvieron como denominador común una expresión pictórica primordialmente religiosa. En Cuba, amplía Rodríguez Morey, las comunidades religiosas (franciscanos y dominicos) incentivaron dicho desenvolvimiento a partir de los siglos XVII y XVIII.

El pintor cubano Vicente Escobar (1762-1834), por ejemplo, se trasladó a la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Allí, este mulato tuvo como maestro al pintor de cámara Salvador Maella. Nacido en La Habana y reconocido como uno de los primeros artistas en levantar su propio taller, Escobar fue maestro de otros pintores como Juan del Río.







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