CARIBE / Geografía urbana
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El malecón de La Habana.
La geografía urbana del Caribe se distingue por el continuo aumento de las ciudades en contraposición a la pérdida de población en sus zonas rurales. Sobre el 65% de la población dentro de la región es clasificada como “urbana”. Existe mucha variación en cuanto a la población y zonas urbanas dentro de la región. Países como Venezuela, Martinica y Bahama tienen sobre un 85% de su población residiendo en zonas urbanas, mientras que Costa Rica, Guatemala, Belice, Honduras, Antigua y Barbudas, Barbados, Granada, Guadalupe, Haití, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas mantienen sobre el 50% de la población residiendo en áreas rurales.

Contrario a la experiencia urbana en Europa y América del Norte, las capitales caribeñas y latinoamericanas constituyen los mayores centros urbanos de los paises. Esta particularidad en la que la ciudad capital es el área de mayor concentración poblacional es evidente en Caracas, Distrito Federal (D.F.) de México, Ciudad de Panamá, Santo Domingo, Puerto Príncipe, el área metropolitana de San Juan de Puerto Rico, Bogotá D.C., Tegucigalpa, Georgetown, Paramaribo y San José. Además de ser las capitales de sus respectivos países, estas ciudades también son sus mayores centros urbanos, los cuales las convierten en ciudades primadas.

Las ciudades caribeñas y latinoamericanas, incluyendo uno de los centros más poblados del mundo (México D.F.), contienen unos patrones geográficosurbanos particulares: centros históricos establecidos por los colonizadores, extensas avenidas hacia el centro de la ciudad, sistemas ineficientes de transporte urbano colectivo, alta proporción de las instalaciones gubernamentales nacionales dentro de la zona urbana y la mayor concentración poblacional y de aglomeración industrial en relación con el resto del país. Los mayores centros urbanos caribeños preservan diseños y edificaciones que resaltan la arquitectura inglesa, francesa, holandesa y española, combinada con elementos locales de los siglos XVII, XVIII y XIX.

Los mayores centros urbanos antillanos están ubicados en las grandes bahías naturales o en las desembocaduras de los grandes ríos de las islas. La Habana, Santo Domingo, Puerto Príncipe, Nassau, Kingston, San Juan, las mayores ciudades antillanas, sirvieron como puertos militares que facilitaron el tráfico marítimo entre Europa, áfrica y América. Esta ruta fue la base del modelo mercantilista europeo adoptado para movilizar materia prima, recursos y mano de obra entre los tres continentes durante los siglos XVI, XVII y XVIII: los europeos obtenían materia prima de América, las colonias en áfrica recibían productos europeos y el Caribe recibía mano de obra y productos europeos.

Las mayores ciudades de las regiones caribeñas de América Central y el norte de América del Sur, como México D.F., Bogotá y Caracas, están ubicadas en extensos llanos agrícolas dentro de las zonas montañosas de sus respectivos países. Por otro lado, el resto de las grandes zonas urbanas caribeñas se encuentran cercanas a las costas navegables. Esta diferencia en las ubicaciones urbanas es la base de la heterogeneidad y diversidad existentes entre las grandes urbes caribeñas.

La morfología urbana de las ciudades caribeñas y latinoamericanas está influenciada por las extensas zonas residenciales marginales. Son conocidas como colonias en México, asentamientos en Guatemala, barrios o ranchos en Venezuela, arrabales o barriadas en Puerto Rico, precarios o tugurios en Costa Rica, tugurios o invasiones en Colombia, invasiones en Honduras, barriadas en Panamá y barrios en República Dominicana. Estos lugares son áreas localizadas en la periferia de las grandes ciudades, donde miles de familias pobres han vivido durante varias décadas. Estos vecindarios se caracterizan por ser extensos, visibles y estar ubicados sobre terrenos no aptos para la construcción, por estar en áreas propensas a inundaciones, pendientes topográficas abruptas o zonas susceptibles a derrumbes y deslizamientos.

Sanitariamente, tampoco son lugares aptos para la vida humana por ser zonas contaminadas, industriales o vertederos. Estas representan las áreas de mayor violencia y criminalidad dentro de las ciudades caribeñas. Muchas zonas urbanas de Cuba, República Dominicana y Puerto Rico han podido eliminar gran parte de estos sectores, mientras que en otros países como México, Venezuela y Panamá han logrado mejorar sus condiciones mediante la provisión de infraestructura y servicios dentro de las zonas.

Las proyecciones de ensanche urbano y de los usos de los terrenos en todo el Caribe apuntan a que las zonas pobladas de los vecindarios marginales continuarán creciendo en toda la región. Las ciudades caribeñas continuarán expandiéndose por lo que muchas de estas se convertirán en extensas áreas metropolitanas. Estas zonas, a su vez, se consolidarán como los centros geográficos de toda la nueva economía nacional y regional.





Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 9 de enero de 2012.

Version: 11070701 Rev. 1
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