Proyectos FPH / Al Servicio De Clio: El Oficio del Historiador Oficial De Puerto Rico
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Francisco Mariano Quiñones
“No hace uno cuanto debe; hace lo que puede”
Antonio S. Pedreira – Aristas

Introducción

Al confrontarme con la tarea de preparar estas palabras, obligación contraída al aceptar la designación, y reconociendo el hecho de que el cargo que actualmente ocupo, por disposición de la Asamblea Legislativa y el Gobernador, está cerca de cumplir un centenario de establecido, pensé que tal vez lo más apropiado era rendir un homenaje a los que me han precedido en éste, destacando sus contribuciones a la historia de Puerto Rico. A ellos dedico la primera parte de mis expresiones. En la segunda parte hablo de mi vocación de historiador y concluyo con una evocación personal de Antonio S. Pedreira.

Vivimos estas últimas décadas del presente siglo, el momento más significativo en el desarrollo de la historia de Puerto Rico. La construcción de nuestra historia ha sido tarea de todas las generaciones de historiadores. En un trabajo presentado en 1998, en Caracas, con motivo del VI Congreso de la Asociación Iberoamericana de Academias de Historia, señalaba que los estudios históricos en Puerto Rico atravesaban uno de sus mejores momentos tanto en cantidad como por su calidad conceptual y metodológica. La temática de los estudios históricos se ha enriquecido grandemente y en muchos de ellos han incorporado “los llamados sin historia”. En el campo de las historias generales señalaba en el aludido trabajo, que estamos atravesando por un “boom” que ha puesto al alcance de las presentes y futuras generaciones una gran variedad de ejemplos con los enfoques más diversos e interesantes. No es este escenario para exponer ampliamente este planteamiento, más bastará que cualquier persona interesada revise la bibliografía histórica a partir de los años sesenta, para confirmar lo anteriormente dicho.

El fenómeno presente no puede ser entendido si no se conoce y se aquilata en su justo valor la obra de las generaciones de historiadores que nos han precedido. Si hoy vemos un horizonte más dilatado es porque nos sostenemos sobre los hombros de los gigantes que nos precedieron.

El Historiador Oficial de Puerto Rico: Francisco Mariano Quiñones

La historia del cargo de Historiador Oficial se remonta a los comienzos de este siglo XX cuando se crea el puesto “como pensión para Don Francisco Mariano Quiñones quien había sacrificado su futuro y su vida y había dedicado su talento al bienestar común de la Isla”.

Es importante destacar que la ley que establece el cargo y designa a Don Francisco Mariano Quiñones fue aprobada el mismo día, 12 de marzo de 1903, fecha en que se aprueba la ley que establece la Universidad de Puerto Rico. En poco más de tres años, ambas instituciones han de celebrar su primer centenario. (1)

En su sección primera, la Ley señalaba que la designación de Don Francisco Mariano Quiñones como historiador se hacia con el fin de “coleccionar y conservar datos históricos referentes a Puerto Rico y con particularidad aquellos documentos y datos que puedan obtenerse con referencia a la abolición de la esclavitud en Puerto Rico”. No hay que olvidar que Don Francisco Mariano, junto a Don José Julián Acosta y el Lcdo. Don Segundo Ruiz Belvis habían sido Comisionados de Puerto Rico a la Junta de Información de 1866-67 y autores del Proyecto para la abolición de la esclavitud en Puerto Rico.(2) Al referirse a la obra de los Comisionados de Puerto Rico en un discurso ante las Cortes Españolas el 20 de junio de 1870, don Emilio Castelar catalogó el dictamen como uno “que será su honra, su gloria, que el porvenir colocará junto a la declaración de los derechos del hombre el 4 de agosto de 1789”. La Ley disponía que los datos y documentos coleccionados serían compilados en forma conveniente y archivados en la oficina del Secretario de Puerto Rico.

La sección segunda facultaba al historiador a “establecer su oficina en el lugar que resulte más conveniente para el desempeño de los deberes de su cargo”. Como Don Francisco Mariano era miembro de la Primera Cámara de Delegados, establecida conforme a lo dispuesto por la Ley Foraker, se disponía que el cargo de historiador no era incompatible con el de miembro de la Cámara de Delegados de Puerto Rico”. El cargo conllevaría una remuneración a razón de $100.00 mensuales. (3)

¿Se trataba de una prebenda política para reconocer los servicios prestados al país por Quiñones, quien había sido además Presidente del Primer Gabinete Autonómico y había declinado la presidencia de la Cámara de Delegados en atención a su quebrantada salud? No dudo que tenía el ilustre patricio méritos bien fundados para ocupar el puesto. Sus Apuntes para la historia de Puerto Rico editado en Mayagüez en 1888, y del cual existen tres ediciones y su Historia de los partido, Reformista y Conservador de Puerto Rico, primera historia de los partidos políticos de la isla son evidencia de su cultivo de la historia. (4) Don Francisco Mariano Quiñones se desempeñó en el cargo hasta su muerte en 1908.

Las características de este cargo quedaron fijadas desde esa primera legislación a saber el título, Historiador Oficial de Puerto Rico y así como la participación de las cámaras legislativas en la selección del incumbente. También quedó establecido que tendría una oficina para la ejecución de sus obligaciones.

¿Hasta ese momento existía algún precedente para la creación de este cargo? La respuesta a la pregunta es afirmativa. No es necesario remontarse a los albores de la colonización española en América o a los cronistas de las Cortes Castellanas para confirmar este dato. Existe en nuestra historia un ejemplo claro. En 1896, la Diputación Provincial de Puerto Rico había creado el cargo de Cronista Provincial designando a Salvador Brau, para ocuparlo.

Las Actas de la Excelentísima Diputación Provincial de Puerto Rico, que se custodian en el Archivo General, recogen los detalles de dicho nombramiento. La acción se produce en la Reunión Ordinaria del 29 de abril de l896. Los diputados provinciales Don Manuel Egozcue y Don Alejandro Villar son los proponentes de la moción que según el acta, reza como sigue:

"Los diputados que suscriben tienen el honor de proponer que para la plaza de Cronista Provincial que acaba de crearse en el presupuesto para el próximo año ecco…del l896-97, se nombre al Señor Don Salvador Brau que viene ocupándose de la redacción de la historia de esta Isla".

La corporación consideró el asunto como “urgente” y acordó por unanimidad aprobarla. El acuerdo fue certificado por el Secretario de la Diputación Don Félix L. Benet y Rivera según consta del documento firmado el 5 de mayo siguiente: (5)

Don Salvador Brau no sólo ocupó el cargo de Cronista Provincial en el ocaso de la dominación española en Puerto Rico, sino que también le cupo el honor de suceder a Don Francisco Mariano Quiñones como el segundo Historiador Oficial.






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