Proyectos FPH / Concepto de vanguardia, falsedad y autenticidad en las artes plásticas.
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Cántico a Santiago de las mujeres (1966)
Lo que conocemos del arte puertorriqueño desde finales del siglo XIX hasta casi pasada la primera mitad del siglo XX, hubo de responder esencialmente a un proceso histórico crítico en la vida del país que requirió voluntad y acción pertinente a la despertada noción de que somos un pueblo, una nación que reclamaba la afirmación de su identidad cultural. Fue el momento en que intelectuales y artistas tuvieron la necesidad de establecer estrategias e iniciativas conducentes a la afirmación de lo nuestro, los que se revistieron de coraje intelectual para acometer la tarea de su vocación en tiempos no tan lisonjeros. Fue el resorte histórico con profundo sentido ético que estuvo en el ánimo de las generaciones que hicieron lo mejor de su obra entre las décadas de los años 40 al ó 60 del siglo XX.

En aquel lapso histórico, los más de los artistas nuestros, tanto reflexiva como intuitivamente, concurrieron en el denodado esfuerzo por rescatar, ampliar y afianzar nuestra noción de pueblo diferenciado, lo que era indispensable tanto respecto a la necesidad de aguijonear nuestra flaca autoestima como estimular la inteligencia y entendimiento en orden a nuestra propia convivencia y para con aquella de nuestros vecinos y asociados. Fue así que aquellas generaciones levantaron la bandera de la conciencia colectiva y los artistas produjeron una obra de particulares méritos para honra de Puerto Rico. Pero entonces apenas hubo expresión vanguardista en Puerto Rico, no hubimos de alinearnos entonces con la nueva lectura que proponían algunos centros focales de cultura para la era moderna. Aunque siempre hubo vanguardia en todos los tiempos, el empleo del concepto como lo entendemos al presente, data, según algunos, de mediados del siglo XIX, cuando parte del arte moderno se desdobla conscientemente en transformaciones, discontinuidades y rupturas.

Superados parcialmente aquellos momentos históricos de un Puerto Rico con su particular crisis, entramos a nuevos tiempos en que obviamente han ocurrido variantes que afectan nuestra vida interna tanto como su relación con el mundo exterior. En materia de arte nos adentramos en el puntero de las innovaciones internacionales, y es precisamente este campo el que nos anima a formular planteamientos que son la fundamental tónica de este discurso que tengo a bien exponer ante ustedes con el tema de Concepto de vanguardia, falsedad y autenticidad en las artes plásticas.

EI reto de los nuevos tiempos está siendo abordado por un número de artistas de Puerto Rico con signo positivo que denota la innata sensibilidad de los nuestros para debatirse con obras significativas dentro de las complejidades de vida, y nuevos recursos técnicos del mundo contemporáneo. Pero también hay acechanzas que afectan y pueden desvirtuar los valores que animan al creador y al recreador tanto en nuestra Isla como en cualquier otra parte. Son precisamente los aires negativos de lo que habremos de ocuparnos mayormente, para descargo personal y espinita en la conciencia de quienes bregan con el quehacer crítico, los adictos a su apreciación y los envueltos en su divulgación y comercio.

Es el espíritu de autenticidad lo que nos alienta a sugerir, proponer, incitar y hasta revolcarnos en la mar de ambigüedades y contradicciones inherentes al mundo contemporáneo en esfuerzo por despejarnos un camino de autenticidad en el campo que aquí nos concierne. Desde luego tenemos el firme convencimiento, por lo tanto es premisa, que la actitud apropiada ante los problemas que planteamos es de una apertura inteligente ante las manifestaciones del arte contemporáneo que implican una saludable sacudida frente a un testarudo atascamiento en lo tradicional, pero también con la firmeza necesaria contra cierto tipo de irracionalidad en tal ruptura, así como de la novedad, a veces muy ingeniosa pero llena de vacuidad, o la deseable toma de conciencia de desvíos de orden ético como el ocurrido en el Pop Art, que comenzó en la década del 50 del siglo pasado como una crítica irónica contra una civilización obcecada por los objetos de consumo y terminó reconciliándose e integrándose a ella.

Todo ello plantea interrogantes y retos. Retos que también implican el esfuerzo de intentar discernir reflexiva e intuitivamente lo auténtico de lo falso en el repertorio del: Neo-realismo, Hard Edge, Nueva Figuración, Arte Gestual, Informalismo, Junk Art, Objet Trouvé, Arte Povera, Land Art, Arte Conceptual, Action Painting, Pintura Matérica, Op Art, Cibernética, Cinética, Minimal Art, Dripping, Hiperrealismo, Arte del Empaquetamiento, y los Storefront a lo Christo; también tendencias de último cuño como Arte Comportamental, o sea, del comportamiento, en el cual el artista trabaja a partir de su propio cuerpo infligiéndose quemaduras, flagelaciones, y es lógico esperar que culmine con el suicidio como supuesta expresión máxima de un quehacer "artístico".

También está en asomo el Arte Postal, que consiste en mandarse cartas o paquetes por correo por la mera complacencia de enviar y recibir objetos; también el Arte Fractal, una particular orientación del recurso digital, acuñado por el matemático Benoit Mandelbrot, tocante al potencial fundamento del arte plástico o visual en la propia geometría microscópica de la naturaleza y que pone a las matemáticas como algo que siempre ha estado presente en las manifestaciones artísticas. Hemos dejado atrás el Happening y paralelo a éste, el Environment.

En éste un objeto no basta para crear un marco de vida, sino que es necesaria toda una ambientación. Un adepto a las vanguardias y novedades, el discípulo de mayor eminencia tanto de Romero Brest como de Pierre Francastel, me refiero a Carlos Damián Bayón, ha expresado lo siguiente respecto al Environment: "Que un millonario pueda o haya podido comprarse un cuarto de baño o un dormitorio o una barbería Pop y ponerla sobre una tarima (para mostrar que es obra de arte) y con ello asombrar a sus invitados del último coctel; que esa misma pieza cueste 30,000 dólares, no debe escandalizarnos tanto. También podría costar $300,000 o $3.00 o nada: todo depende aquí de la ley de la oferta y la demanda. Eso ha hecho vivir a los creadores que, como cualquier hijo de vecino, tienen también que comer todos los días a ser posible. Tal montaje no es otra cosa, en casa del gran burgués, que un conversational piece, el objeto extraño y nunca visto que desata la lengua de los tímidos contertulios". Y termina el comentario de que: "en rigor, siempre se trató de un arte para minorías cultas al límite del esnobismo".

Con relación a esta experiencia se ha percibido que dentro de la monotonía y uniformidad de vida de un hombre de negocios, el acercarse al mundo del arte, de las letras, es una experiencia exciting. Hacerse de amigos artistas, codearse con hippies (tanto los que son pulcros como los de lujo) puede resultar una experiencia casi como darse a la droga, aunque seguramente menos peligrosa y que goza de mayor prestigio social, porque le da la sensación de estar haciendo algo por la cultura.

Curiosamente en el melodrama pseudo vanguardista se ha creado una especie de círculo, un fenómeno de camaradería entre artistas, críticos, mercaderes, directores de galerías, y algunos iniciados. Advierte Mircea Eliade, en Aspectos del mito (1963): "... no existe ya una tensión entre artistas, críticos, coleccionistas, público. Todos están de acuerdo siempre..." Hoy -añade Eliade- su solo terror es de no ser capaces de adivinar a tiempo el genio de una obra a primera vista ininteligible". Por lo tanto, añadimos nosotros, ante la duda, le erigen un altar a cualquier obra como al dios desconocido y le rendirán tributo a aquella que pueda propiciarles mayor beneficio económico. Tal es el panorama en el mundo de la falsa vanguardia.

Además de las previamente aludidas habrán de surgir aceleradamente otras modas "estéticas" al paso cambiante y fluido en el tiempo que nos ha tocado vivir. A propósito del Arte Conceptual, se ha pensado que pudiera ser otra cosa y no arte. Se plantea si será un error de clasificación como suele ocurrir en la escala botánica y la zoología, donde hay animales que parecen plantas y vegetales que asumen un ambiguo aspecto de animalidad. Pudiera ser que quizás el "arte conceptual", la fuerza creativa más importante de los nuevos tiempos, requería sobrepasar el molde clasificatorio de arte y se ha atacuñado en algo que no le cuadra. Pudiéramos aplicarle el neologismo de "creatomanía" en cuanto artificio mental lindante con el arte.

Por otra parte ocurre que algunos se hacen cómplices de la falsedad, principalmente pseudo-críticos de pretendida vanguardia, que la aprovecha para cocinar un sopón de escritores crípticos malabaristas. De todos modos, los cronistas del arte de hoy se ocupan de registrar tales sucesivas fases de la moda estética de los últimos tiempos y, al igual que tantos, opinamos que ello es deseable en la medida que tal inventario minucioso propiciara más adelante, habida ya la necesaria perspectiva y depuración, la precisa historia del arte de nuestro tiempo.






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Albizu, Olga
Artes plásticas en Puerto Rico