Proyectos FPH / La Literatura como signo raigal de la puertorriqueñidad
Galería Multimedios
Galería Audio Galería Vídeo Galería Imágenes     Agrandar y/o Reducir Texto Envíe a un Amigo Versión Imprimir Acceso Universal Ayuda Página oficial de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades.

English version
Antonio Salvador Pedreira Pizarro (1899-1939)
Con la aparición en el medio insular de la revista Indice (1929-1931), plantada editorialmente desde sus comienzos en la inaplazable necesidad de reflexión y análisis profundos sobre las esencias insulares, los logros y fallas de nuestra entidad como pueblo hasta entonces, y las proyecciones para su desenvolvimiento en el mañana, dará comienzos la gestión literaria de la generación del treinta, la cual se caracterizaría por su sentido de afirmación patria y por sus ansias de universalismo. Los escritores integrantes de esta generación, angustiados por la incertidumbre respecto del destino de Puerto Rico - "nave al garete", como ve Pedreira al país, fundador este autor de la mencionada revista y guía y adalid de la generación-, empobrecida física y espiritualmente nuestra tierra, por efecto de las circunstancias y las presiones políticas, económicas y culturales que trajo el nuevo orden colonial implantado en 1898, se darán a la búsqueda de nuestras raíces, del qué somos y cómo somos los puertorriqueños; partiendo para ello de la reconstrucción del pasado histórico a los fines de poder revalorizar el presente y definir el ser patrio. Quieren estos literatos, a través de sus obras, inquietar y problematizar la conciencia del hijo del país, de modo que se pueda enfrentar éste a la trágica realidad que vivíamos. Afirmarán dichos escritores los cimientos de lo hispánico, de lo criollo que es privativo de nuestra cultura, así en sus matices indígenas como en los de orígenes africanos; harán patente la necesidad de urgentes reformas sociales, morales, políticas y económicas, y refinarán y precisarán los perfiles dimensionales de la puertorriqueñidad.

Antonio S. Pedreira, maestro de la generación que nos ocupa, es quien mejor define el espíritu de revalorización que propugna la misma. Su obra toda va dirigida al propósito de reunir y organizar el haber espiritual de Puerto Rico; de acoplar los hilos dispersos de la personalidad colectiva del puertorriqueño, hilos disgregados por el impacto y consecuencia del 98-, de examinarlos con mente crítica y de trazar las vías por donde habría de deslizarse en adelante el proceso de nuestra vida y cultura de pueblo hispánico, hispanoamericano y caribeño. Su quehacer ensayístico se apoya profundamente en la exposición de diversas facetas de lo insular nuestro. El libro de su pluma titulado Insularismo - esclarecimiento y definición de las esencias del existir criollo- viene a ser el más valioso planteamiento, no empece sus juicios ya superados, que jamás se hubiera hechos a propósito de nuestros problemas y defectos. Se constituye este ensayo en la obra capital de Pedreira, resumen y plenitud de su inquietud como hijo de esta tierra.

Entre todos los discípulos de Pedreira, formados al calor de su ideario puertorriqueñista, ha sido y es Enrique A. Laguerre quien mejor se constituye en continuador hasta el presente de las preocupaciones y actitudes de su maestro respecto de la suerte que ha de correr la cultura en nuestro país. El ensayista que es Laguerre se hace portavoz en sus Hojas libres, de exposición periodística de una profunda y sincera preocupación ante el desenvolvimiento moderno de la cultura insular en sus fases varias de lo literario y lo artístico en sus dimensiones de mayor latitud, en lo educativo, lo social, lo político, etc.

Por otra parte, en el plano del cultivo novelístico, es Laguerre, con toda certeza, nuestro más alto exponente de todos los tiempos. La obra de relato mayor que ha desarrollado a lo largo ya de casi seis décadas (trece novelas ya publicadas y otra en preparación) se reviste de los méritos de erigirse en una especie de versión puertorriqueña de los famosos Episodios nacionales de Pérez Galdós. En dichas narraciones se recoge la esencia total de nuestra vida como pueblo, desde los finales del siglo pasado (ya en La resaca) hasta el presente, enfocando desde la problemática del mundo rural (en La Llamarada, Solar Montoya) y también en la vida por las zonas urbanas, en cuyos escenarios palpitan las circunstancias del desenvolvimiento global de la sociedad puertorriqueña. A partir de Cauce sin río, en El fuego y su aire, Los amos benévolos, Infiernos Privados, Por boca de caracoles y en su última novela publicada, Los Gemelos, nos ofrecerá este autor una visión analítica del estado material y moral del país en los tiempos actuales, enjuiciando nuestro panorama existencial en el conjunto de su acontecer como crónica de vida "más allá de su historia visible", en cuyo curso proyecta el novelista la veneración de nuestro pasado y el deseo ferviente de mantener vivas nuestras raíces, los rasgos de nuestra identidad nacional.

Otros escritores como: Tomás Blanco, Emilio S. Belaval, Vicente Géigel Polanco, Manuel Méndez Ballester, Nilita Vientos Gastón, Margot Arce de Vázquez, Concha Meléndez, Francisco Manrique Cabrera, Cesáreo Rosa Nieves, María Teresa Babín, etc. también se plantean en sus obras, con fuerza agónica, los problemas de la realidad social, económica y cultural en nuestro país, tratando de edificar la conciencia nacional a través del sondeo de los orígenes del ser puertorriqueño, definiendo nuestra naturaleza y sus posibilidades de desarrollo a los fines de reorientar y encauzar la cultura isleña.






Página: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11,




Version: 09032501 Rev. 1
¿Cómo citar este artículo?
Glosario
Ver Glosario
Enlaces Internos
Palés Matos, Luis
Enlaces Externos
Biografías y vidas
La FPH no se hace responsable por el contenido de enlaces externos.