Artes / El cartel puertorriqueño
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El deporte como la expresión cultural de un pueblo
Las artes gráficas han formado parte de la cultura puertorriqueña desde el comienzo del siglo XIX cuando fueron establecidas las primeras imprentas para producir pequeños grabados, escenas litográficas y retratos usados en ilustraciones de periódicos y antiguos manuscritos. No fue hasta los años tardíos de la década de 1940 y principios de la década de 1950 cuando las artes gráficas, en especial el cartel, fueron concebidos como un medio viable de expresión artística. En mayo de 1949, el primer gobernador electo de Puerto Rico, Luis Muñoz Marín (1898-1980) creó una división dentro del Departamento de Instrucción Pública, denominada la División de Educación de la Comunidad (DIVEDCO).

La DIVEDCO fue establecida con el propósito de educar a la comunidad a través de la publicación de libros, películas y variados programas educacionales relacionados con la herencia cultural y sociológica de la Isla. Muñoz Marín reclutó la ayuda del fotógrafo estadounidense Edwin Rosskam para dirigir la División. Más tarde se unieron Jack Delano, fotógrafo muy reconocido, y su esposa Irene DelanoIrene Delano: Esposa de Jack Delano (fotógrafo, director de cine y compositor de origen ruso que se estableció en Puerto Rico desde 1946 hasta su muerte en 1997) quien trabajó para la División de la Comunidad del Departamento de Educación Pública del gobierno de Estados Unidos como productora de documentales sobre Puerto Rico., artista de la gráfica, quienes se hicieron cargo respectivamente de las unidades de cinematografía y gráfica de la División. Estas unidades de la División sirvieron como una especie de escuela que dio a los artistas una oportunidad de relacionarse con la producción de películas, fotografía, pintura y gráfica. Los programas auspiciados por la División necesitaban un medio de comunicación efectivo para informar al público sobre los programas; este medio sería el cartel puertorriqueño.

El cartel puertorriqueño surgió del rico ambiente artístico que prevalecía. Los artistas hicieron uso del folclor tradicional -las raíces españolas y africanas unidas a la herencia taína. Al comienzo de la década de 1950, a muchos de los artistas puertorriqueños más destacados se les pidió que trabajaran en la experimentación de técnicas y medios; entre ellos, Antonio Martorell, Julio Rosado del Valle, Rafael Tufiño, Félix Bonilla, Antonio Maldonado y Lorenzo Homar. Más tarde, bajo la dirección de Homar, los artistas produjeron excelentes serigrafías e ilustraciones gráficas para muchas de las publicaciones y programas que auspiciara el Departamento de Instrucción.

El proceso de serigrafía fue seleccionado para la producción de carteles porque no existían materiales, maquinaria o electricidad en muchas regiones de la isla. Por otro lado la serigrafía proveía de un medio flexible al artista. Cada artista llevó a cabo la producción de carteles de principio a fin, que incluía la creación del boceto preliminar, el cortado del estarcido y la mezcla de las tintas, hasta obtener la impresión.

En la División, se establece una política flexible que permite a cada artista desarrollarse individualmente, a la vez que se nutre de la experiencia del trabajo colectivo. Como pintores, transfieren al cartel, a través del medio serigráfico, las cualidades provenientes de los medios artísticos con los que trabajaban. A menudo, el trazo del pincel se notaba al trasladar el boceto al tamiz y luego al papel. Estos artistas buscaban una forma de expresión que fuese, a la vez, reflejo de su situación plástica y que sirviera a las necesidades sociales del país. Para lograrlo, el diseño incluía símbolos iconográficos de la comunidad.

Una de las características más significativas del cartel puertorriqueño consiste en el dominio del artista sobre los temas que representan. Por ejemplo, en el cartel de exposición el cartelista interpreta la imagen pictórica de acuerdo con el estilo del artista cuya obra se expone. Esta imposición consciente limita la libre expresión del cartelista como artista individual, pero logra que unos de los fines principales del cartel se cumplan: que el mensaje llegue al observador de la manera más directa utilizando un marco de referencia leal al tema.

La letra fue parte esencial del diseño. Se intenta hacerla parte integral de la composición y, en muchas ocasiones, se convierte en imagen pictórica, a la vez que literaria. Si se trata de un cartel de ballet, la letra puede bailar, o si es un cartel de concierto, la letra tiene la capacidad de moverse rítmicamente. Consecuentemente, cada cartel no sólo es un objeto comercial, sino también una obra de arte.

Los carteles de la División eran de temas muy variados: anunciaban las películas que la DIVEDCO preparaba para educar al pueblo sobre problemas de vivienda, higiene, salud. Cuando el gobierno de Puerto Rico estableció el Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1955, para promover la cultura nacional, el cartel cambió de un rumbo educativo a uno cultural, dando a conocer programas de música, arqueología, literatura, teatroteatro: género literario constituido por obras dramáticas, generalmente dialogadas y destinadas a ser representadas en un escenario ante un público. y arquitectura. Lorenzo Homar se unió al Instituto estableciendo un taller que instruye a artistas jóvenes en el quehacer artístico. Aprendían a crear linóleos, grabados de madera y serigrafías, los cuales se utilizaban en folletos, anuncios, ilustraciones de libros y carteles. El grabado y la litografía fueron también objeto de la enseñanza, pero en menor grado. Durante este periodo, el cartel puertorriqueño recibió reconocimiento internacional cuando se seleccionaron 17 de éstos en 1960 que fueron incluidos en la Exhibición Internacional de Carteles en Ontario, Canadá. Desde entonces el cartel puertorriqueño continúa floreciendo y es una de las manifestaciones artísticas más significativas de Puerto Rico.




Referencia

Tió, Teresa. "Imágenes de cultura" El cartel puertorriqueño, Fundación Puertorriqueña de las Humanidades.

Library of Congress



Autor: Grupo Editorial EPRL
Publicado: 28 de agosto de 2014.

Version: 08102301 Rev. 1
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