Historia / Puerto Rico: Aproximación a historia
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Mapa de los principales cacicazgos de Boriquén

Introducción

La historia de Puerto Rico puede dividirse en tres etapas. La primera abarca las civilizaciones indígenas que señorearon la isla de Boriquén. Las otras dos se enmarcan en los contextos de las relaciones con España y Estados Unidos. La época hispana se extiende durante los llamados siglos formativos (XVI al XVIII) y el XIX, centuria de la incipiente modernización y formación de una conciencia nacional. La tercera, la del régimen estadounidense, se inicia en 1898 y llega hasta la época actual. Se caracteriza, entre otras cosas, por las relaciones agridulces con la metrópoli en la búsqueda de igualdades políticas y desarrollo económico-social, así como en la defensa de la cultura propia.

Para aproximarnos a esta rica y compleja historia destacamos cinco rasgos que trazan un perfil del devenir colectivo del País, forjado al calor de un proceso transcurrido entre cambios y continuidades, afirmaciones y contradicciones. Tales son: 1) el valor estratégico de la Isla, 2) la subordinación económica, 3) las corrientes migratorias, 4) el autonomismo dominante y 5) la nación cultural como contrapeso a la ausencia de soberanía política.

El baluarte estratégico

La ubicación geográfica de Puerto Rico, casi central en el arco antillano, le destinó un papel fronterizo que lo acompaña desde los primeros pobladores indígenas. Conquistada y colonizada por los españoles a partir de 1508, sirvió en el primer momento de base para exploraciones ulteriores, compartiendo con el resto de las Antillas Mayores el papel de trampolín y lugar de aclimatación para la penetración del continente. A la vez, fue dique para contener la ofensiva que desde las Antillas Menores lanzaban los indios, o centro de operaciones para las batidas contra ellos. Las hostilidades caribeñas se potenciaron con la pronta presencia de las naciones europeas rivales de España.

Ese clima de asedio continuo definió la posición de Puerto Rico en el imperio español y su forma de gobierno. Después de varios ensayos fracasados con distintas estructuras políticas de carácter civil, su importancia estratégica impuso la capitanía general. Así, los más altos cargos políticos (como el de gobernador superior civil) y militares (como el de capitán general) se mantuvieron unidos en la misma persona, con brevísimas interrupciones, desde 1583 hasta 1898 cuando se inauguró el régimen autonómico. El poder político estaba supeditado al militar.

A lo largo de 400 años Puerto Rico fue una plaza militar de primer orden. Como tal, formó parte del cordón defensivo que protegía el acceso al imperio. Tuvo diversos cuerpos militares y paramilitares y durante las guerras de independencia de las colonias españolas en el siglo XIX sirvió a los intereses de la metrópoli. La expresión máxima de su condición castrense se aprecia en la ciudad capital de San Juan, una de las plazas totalmente amuralladas y fortificadas de la América hispana, entre las cuales ocupó una posición sobresaliente.






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