Proyectos FPH / Cuatro polaridades en la Paideia puertiorriqueña
Galería Multimedios
Galería Audio Galería Vídeo Galería Imágenes     Agrandar y/o Reducir Texto Envíe a un Amigo Versión Imprimir Acceso Universal Ayuda Página oficial de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades.

El bien común y el individualismo. Piensa en los demás.

English version
Portada Puerto Rico en el mundo

Paideia es un término griego antiguo para designar los valores de la educación

Esos otros que son ritualmente invocados ante el antojo del niño, el capricho del adolescente y la rapa­cidad del adulto, pueden pertenecer al orden familiar, al elenco escolar, a la generalidad del país. Siempre en contraposición con el afán personal, "los demás" son representados como poseedores de los mismos derechos al disfrute, a la adquisición o a la exención de responsabilidades a los que el individuo aspira.

Aquí la paideia de la generosidad, el desinterés, la solidaridad y el compañerismo se inculca desde los primeros años, se traduce en consignas apropiadas. Es supuestamente la justificación del deporte subvencio­nado, el jugar en equipo, es la base de las mitologías de las empresas, somos todos una familia, es el recla­mo por ayuda del boricua en el exterior. Somos Todos Hermanos, es la base de los códigos familiares, las exhortaciones religiosas, las invocaciones cívicas.

En fin, el bien común es la base constitucional de nuestra sociedad: "Nosotros, el pueblo de Puerto Rico, a fin de organizarnos políticamente sobre una base plenamente democrática, promover el bienestar general y asegurar para nosotros y nuestra posteridad el goce cabal de los derechos humanos..." (Preámbulo de la Constitución). Hacia ese bien común la educación pública, y el sistema entero de bienes y servicios de nuestra sociedad supuestamente propende.

Lo honramos con la palabra, lo subvertimos con la práctica.

Al que celebramos no es al generoso y despren­dido, sino al listo, al oportunista, al aprovechado, el que se acredita el triunfo del equipo, el éxito de la empresa, la victoria electoral del partido. Por un lado se sentencia que es un triunfo de todos en conjunto, por otro lado se emblematiza como la hazaña perso­nal de uno. Se construye una narrativa que resalta los personalismos, se instituye el reconocimiento protagónico, se conmemora el evento, no el proceso.

Vivimos la contradicción entre una paideia de so­lidaridad y una praxis individualista. "Es una persona extraordinaria de la cual dentro de diez años nadie recordara que haya hecho cosa alguna", bien pudiera ser el epitafio de las personalidades de las paginas de suplemento de los periódicos, de esos difuntos de es­quelas repetidas en cadena, que se celebran por logros que pronto se desvanecen de la memoria colectiva.

Pero ese es sólo un polo de la situación. Está el otro extremo, el de la persona que quiere trabajar en equi­po, pero no encuentra colaboradores perseverantes, el que empieza a descollar, pero sus pares hacen todo lo posible para que se descalifiquen sus méritos, el que tiene grandes y atrevidas metas en perspectiva, pero encuentra ante si una red de actitudes nimias que im­piden el cambio efectivo, que traban el esfuerzo.

Para proyectos de envergadura, para cambios es­tructurales a largo plazo, se necesitan ambas cosas, la paideia de la colaboración y solidaridad, y las men­tes que iluminen los propósitos y vinculen las volun­tades. Pocas veces en la historia de Puerto Rico se ha podido dar esa combinación.




















Página: 1, 2, 3, 4,




Version: 07102205 Rev. 1
¿Cómo citar este artículo?
Glosario
Ver Glosario
Enlaces Internos
Cultura universitaria
Globalización